miércoles, 11 de enero de 2012

Velinianas periodísticas de poniente y un criau de La Felguera


Tierras de occidente donde Velino ejercía el periodismo.


Cómo me hubiese  gustado, admirado magíster, ejercer el periodismo contigo por  el poniente del Principado de propio, de ayuda, de criau ; palabra que una vez me escupió una buena señora en un congreso de La Psoe langreana, cuando no le permití la entrada al local en el que se celebraba el cónclave  por no tener acreditación. No me ofendió. Los criaos son los que mejor conocen los asuntos de sus señores: buenos y malos, sucios y brillantes. En el asunto del servicio, como todo en la vida, nada como un buen profesional. Esa es mi aspiración, caro Maestro. Y leyendo tus memorias periodísticas por el poniente astur, llego a una conclusión: no me equivoqué de oficio, sino de amo.

Periodistas, los nuevos susurradores romanos
Es una vida perra la de criau de partido, yo he roto casi totalmente con él desde que el DarthVader de las obras públicas asturianas me reclutase para el periodismo internetero. En el partido llevas la argolla a la vista, para recordar al amo que es el amo; para que no te olvides de la rigidez del aparato en el que cada uno tiene férreamente marcado su sitio casi a fuego. Difícil vida para el que tiene un alma ácrata- la que tú me reconociste magíster- siempre provocándole a uno a contar lo más inconveniente, en el peor de los momentos, al prócer equivocado. Me dirás, glorioso magíster, que en el mundo del periodismo se dan casos de servilones iguales o peores que en el servicio partitocrático. Me recordarás, magíster visionario, de nuestras desventuras en la cueva periodística en la que afilé mis  primeras armas periodísticas. Me traerás a la memoria al traicionero Coxu ( mi Darth Vader particular) que bambolea su pelvis por los baches y socavones asturianos. Sí, sabio magíster, pero todas estas advertencias caen en saco roto cuando, en un descuido de esa incomprensible cicatería tuya  a la hora de contar tus andanzas por el verde oeste asturiano, nos dejas alguna perla en forma de recuerdo de tus años al frente de TeleOccidente.

¡Qué maravilla!, Maestro. Suelo recordar cuando me topo con los periodistas de raza como tú, en aquél criado que iba a pocos pasos del  César triunfante entrando en Roma,acompañado de un exótico y esplendoroso botín de guerra, extasiado por la algarabía de la muchedumbre, el leal siervo no dejaba de repetir a su patrón: “recuerda que sólo eres un hombre”. Es por esto que tu molestas tanto, caro magíster, porque recuerdas a los podereosos de este pobre terruño que son de carne, que nos son tan poderosos. Por eso fuimos expulsados de la Cueva del Coxu.


Alguien debe recordarle al César que está hecho de la misma pasta que los demás


No, no se cobra en esto del periodismo; eso es lo jodido. Pero se cobrará, magíster. Ya lo anuncian los gurús de la prensa de Madrid que dicen que esto es un desierto publicitario ( véase el minuto 1:01:20 de la tertulia losantian de este miércoles). Aquí mismo, tienes a  nuestro editor De Ávila; más antiguo que una rotativa el hombre no tiene ni idea de cómo se debe escribir en un blog, y sin embargo mira el rendimiento que le está sacando al asunto. Hay futuro, Magíster Velino. Especialmente para un hombre como tú, con esos contactos y resortes que te permiten elaborar sabrosas historias. El mundo publicitario de la prensa regional se colocará en pequeñas  güebs locales. La fuerza de esas gúebs serán las firmas, se pelearán por los blogueros más relevantes de la región . Por eso no me extraña que te busquen para nuevo proyectos periodísticos, como tampoco me extaraña que en La Cueva-desde nuestra expulsión- el número de visitas sea mínimo( nosotros aportábamos mucho, magíster, y eso es difícil de sustituir. El jeta del Coxu ni una acreditación nos ofreció, cuando tenía que habernos reunido para ofrecernos algúntipo de pago por el trabao realizado en su panfletillo ¡vaya caradura!)

Así que magíster, si necesitas un criau para que te lleve el portátil y la cámara digital por esas tierras asturianas (de poniente u otras), aquí tienes a uno de La Felguera. 


Fuente del post : Casa Ávila