viernes, 12 de abril de 2013

Nominalismo mágico republicano

Nino Torre, joven privilegiado del Régime Monárquico, nos sale ahora con que quiere la III República.
Quiere cambiarlo todo Nino, para que nada cambie; y así heredar a sus mayores.
Una República parlamentaria en la que La PSOE siga mandando, como siempre.

Entre nuestros republicanos más vociferantes (que son los que alzarán otra vez la voz este 14 de abril) yo detecto que aspiran a un régimen ideológico, no a un marco institucional en el que quepan todos. Y no veo que tengan soluciones, solo un pensamiento mágico en el que parece que todo va a arreglarse con poner morada la franja inferior de la bandera. Entre los problemas con que se encontraría hoy una hipotética República, está, como señaló el director de Zoom News, Agustín Valladolid, el que no contamos con nadie que pudiera presidirla. 

Jose Antonio Montano en una columna para zoomnews 

Julio Camba

Ello es que a los dos meses, más o menos, de proclamada la Républica, yo me encontraba en Villagarcía de Arosa esperando el tren de Santiago para ir a Vigo y trasladarme luego a Madrid. No recuerdo ya a la hora en que el tren debía encontrarse en la estación; pero habían pasado diez minutos y aún no había llegado.De pronto se oye un ruido.-El tren. El tren-dijo la gente-Ya viene.

Llegada de tren a la estación de Villagarcía


El ruido sin embargo tenía más de humano que de mecánico. era un ruido así como de toses, gemidos y estronudos. No parecía sino que alguien, una persona asmática probablemente, estuviese echando el bofe a un paso de nosotros.-El tren. ya está ahí- seguía diciendo la genteY era el tren, en efecto; pero aún no estab allí. Desde el punto donde se encontraba hasta la estación había una cuestecilla, y el tren no tenía fuerza para subirla. Pasaba ya veinte minutos de la hora de llegada. El tren resoplaba, jadeaba, suspiraba, y la impaciencia del público iba transformándose en un sentimiento que tenía mucho de piedad. Ya conocen ustedes la ternura del alma gallega. Al ver los esfuerzos desesperados de aquel tren tan viejecito, una mujer del pueblo exclamó a mi lado:-¡Pobriño!...Y, contagiado por el ambiente, hasta yo mismo, llegaba de Nueva York, comencé a sentir remordimiento por haber ido a la estación con demasiado equipaje.Por fin, en un esfuerzo supremo, el tren logró dominar la cuesta, y al poco rato aparecía en el andén, donde unos hombres, con la mayor solicitud, le hicieron tomar lago de agua, mientras otros le daban frotaciones y lo limpiaban del polvo y la carbonilla.

Villagarcía de Arosa año 1930

 Y henos aquí ya en plena cuestión conceptual. No bien hubo el tren entrado en agujas, cuando un señor, no lejos de mí, exclamó a grandes voces:
- Pero, ¿habráse visto un escándalo semejante!¿Cómo hay todavía autoridades que toleran esa máquina?- Tiene usted razón- ledijo otro señor-.La verdad es que esa máquina para lo único que estaría bien es para tostar cacahuetes.- No. Si yo no me refiero a la máquina precisamente- repuso el señor de las grandes voces-. La máquina es lo de menos. Lo que me parece intolerable es que se llame como se llama. ¿No ve usted la placa? "Alfonso XIII". Llevamos ya dos meses de República, y aún no le han cambiado el nombre. Es un verdadero escarnio...En esto, yo tuve que instalarme en mi vagón, y no oí más; pero hasta que llegamos a Vigo -y el tren tomó con bastante calma la tarea de transportarnos- fui pensando en la extraña psicología de aquel hombre, buen republicano al parecer, que no sentía el menor deseo de sustituir con otras mejores las pésimas máquinas de nuestros trenes; pero que quería a toda costa ponerles unos nombres nuevos. Aquel hombre había votado, sin duda alguna, a favor del cambio de régimen, y se daba por enteramente satisfecho con que este cambio quedase consignado en los nombres de las cosas; pero si las cosas no cambiaban, ¿qué clase de cambio era el que ahbía que consignar?


 Julio Camba, extracto del artículo de " El tren de Villagracía" de el libro Haciendo de República.

Selección de H. Jefe de redacción de AptsFelguerinos

No hay comentarios:

Publicar un comentario