domingo, 19 de mayo de 2013

Adeu Galeuscat, el timador vasco

Urkullu y la realpolitik han encerrado en el baúl de los recuerdos la vieja alianza de los nacionalismos secesionistas hispanos


Semana de alta intensidad. En este contexto, una de las noticias llamativas de la semana es el torpedo que el presidente del Gobierno vasco, Iñigo Urkullu, ha lanzado contra la línea de flotación de la Catalunya reivindicativa y soberanista. El lehendakari Urkullu ha dado la razón a los líderes regionales del Partido Popular que amenazan con echarse al monte si el Gobierno de Mariano Rajoy implanta la asimetría en los objetivos de déficit público, concediendo un mayor margen a las autonomías del Arco Mediterráneo (Catalunya, Valencia, Murcia y Baleares), con unos índices muy elevados de deuda, motivados, en primer lugar, por un brutal descenso de los ingresos fiscales en la España mediterránea, cuyo acento principal es la pequeña y mediana empresa. Urkullu ha manifestado que es un "contrasentido" que el Gobierno "premie" (con la asimetría) a las autonomías que "no cumplen". El ala dura de la derecha española nunca habría imaginado que un día tendría a su lado al Partido Nacionalista Vasco. En España todo es posible. Bueno, todo no. Casi todo.

El catalanismo, siempre rayando la cursilería, promovió la reedición de Galeusca en las elecciones europeas de 2004.
En Barcelona llevaban promoviendo esta alianza desde los primeros años de La Santísima Transición.
Los vascos, como siempre, se dejaban querer

"El fuero no se toca". Jaime Mayor Oreja y Arnaldo Otegi suscribirían el mismo manifiesto. Atención, línea roja. Hay cosas sobre las que no se debe discutir. No hay debate sobre este asunto, ni probablemente lo habrá. El torpedo de Urkullu tiene como primer objetivo impedir que la áspera y antipática discusión sobre la solidaridad territorial se abra tous azimuts, en todas las direcciones posibles. Es una advertencia en toda regla a la política catalana.

Vascos,  población muy vieja, viejos privilegios: conservadurismo.
Sus muchachos, todos viven en Madrid, les ayudan a conservarlos.

Pese a que algunas personas llevamos años escribiendo desde hace años sobre la equívoca percepción que se tiene en Catalunya de la política vasca, muchos catalanistas han quedado perplejos ante el quiebro de Urkullu. A fecha de hoy prevalece en Catalunya una significativa corriente de adhesión sentimental al País Vasco, forjada durante la transición y realimentada más tarde por Convergencia i Unió con su célebre invento de Galesucat (la coordinadora de los partidos nacionalistas de Galicia, Euskadi y Catalunya), sin olvidar los viejos lazos de hermandad católica entre Unió Democràtica de Catalunya y el PNV


La política catalana ha tenido siempre un alto componente de sentimentalismo, derivado del origen romántico del catalanismo, que tiene como centro nuclear el idioma y la cultura. Por el contrario, el marco principal del autonomismo vasco es el concierto foral, depositado en las tres diputaciones.
El timo del jatorra, la campechanía vasca, en el que pica el catalán -afectado por la cursilería- una y otra vez....

No es la primera vez que el PNV se muestra hostil a la política catalana, pero seguramente es la primera vez que lanza un torpedo en dirección a Barcelona en un momento altamente sensible. ¿Sorpresa? No debiera haberla. Podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que el Partido Nacionalista Vasco se rige por el viejo principio de la política inglesa: el Euskadi Buru Batzar (órgano ejecutivo del PNV) no tiene amigos, sólo tiene intereses.

Blindar el cupo. Es cierto, el concierto foral está protegido por la Constitución (disposición adicional primera), pero debemos distinguir entre concierto y cupo. El concierto es el marco. Y ese marco es intocable, a menos que se reforme la Constitución. El cupo es la resultante de un complejo método de cálculo (muy poco conocido por el gran público) sobre el coste de los servicios del Estado en el País Vasco. Según como se calcule ese coste, la cuota sube o baja. El Lendakari se ha pronunciado contra la asimetría en el déficit, teniendo abierta la negociación con el Gobierno del PP sobre la actualización del cupo. Este dato es especialmente importante.

Juagndo a una solidaridad que no puede ser: intereses  contrapuestos

Urkullu ha enviado aviso a Barcelona y a Madrid. En la actual situación de España, el PNV jugará a favor de la estabilidad y del orden establecido.




Crónica Enric Juliana en La Vanguardia



La mítica de "lo vasco"  en la meseta

En los años en que trabajé en Madrid a mí también me ocurrió. Estaba allí en una ciudad extraña en la que apenas conocía gente. Y me venía una compañera de trabajo y me decía que los andaluces eran unos falsos y que un vasco era un amigo para toda la vida, que éramos gente noble…. y me daba unas magdalenas 


El español es prisionero de esta imagen del vasco. Y claro, nosotros nos dejamos querer mientras ejercemos de lo que realmente somos: vulgares aldeanos avariciosos. Y aprovechamos la idolatría del español para robarle los cuartos con la navaja del Concierto Económico. La avaricia está en nuestro carácter y en la del español hacer el ridi. Y, por lo que veo nos complementamos perfectamente. Todos contentos. Los únicos que protestan son los catalanes. 
desprecio a lo mediterráneo, paradójicamente, los del mare nostrum carecen de mítica

Los catalanes, se lo he escuchado a Pujol bastantes veces, envidian está adoración irracional de los españoles por lo vasco. Y ahora ellos han decidido comportarse como vascos para ver si se convierten en objeto de adoración de los españoles. Pero no. No les va a salir bien. Hay que camuflar mucho las intenciones con discursos etnicistas y a los catalanes se les ve a la legua que a ellos sólo les importa la pasta. El mismo español que es capaz de consentir a un vasco los mayores privilegios tiene al fenicio catalán no como un igual, sino como un inferior.

Benajmingrullo en su blog 



Mesa de Redacción de AptsFelguerinos

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