miércoles, 29 de mayo de 2013

Felipe, jefe del partido carolingio, logra un pacto con el PP rajoyiano y lo convierte a la socialdemocracia germánica






Para ningún estudioso del tema es hoy un secreto afirmar que la Fundación Friedrich Ebert (FFE), a la par que contribuyó al establecimiento de una democracia de corte occidental en España, trabajó desde mediados de los sesenta para fomentar la creación de un partido socialista que pudiese contrarrestar la supuesta influencia del Partido Comunista (PCE) en España [2]. Esta pretensión por parte de la fundación alemana, chocó desde un primer momento con la resistencia de la plana mayor del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Toulouse, que pronto intuyó que aquello significaba perder su independencia en la gestión política del post-franquismo, e incluso en la elaboración del discurso ideológico y las consiguientes estructuras de su propio partido. La oposición a estos designios se llevó a cabo durante tres años hasta que los nuevos dirigentes del PSOE nacido en los congresos de Toulouse (agosto 1972) y Suresnes (octubre 1974), decidieron respaldar y ayudarse del asesoramiento político y económico de la fundación socialdemócrata alemana. El presente trabajo pretende esclarecer los motivos que llevaron a Rodolfo Llopis como máximo dirigente del PSOE hasta 1972, a rechazar o por lo menos a intentar controlar la ayuda que la FFE estaba dispuesta a prestar al socialismo español tanto en el exilio como en el interior.


Qué balance puede sacarse de estos tres años de relación 1967 - 1970, aunque tal vez fuese más adecuado hablar de intento de relación entre el PSOE y la FFE? Lo primero que se puede decir es que Llopis puso siempre por encima de todo, incluso de la eficacia, la independencia del partido y del sindicato socialistas. A Múgica, que le acompañaba al Congreso del SPD en mayo de 1970, le explicó claramente que no aceptaría ninguna condición que comprometiera la independencia del PSOE[44]. También podría citarse al respecto otra frase de Llopis a Dingels cuando aquél, sintiendo el acoso del SPD y de IG Metall para que el PSOE y la UGT aceptaran su tutela, exclamó para que supieran a qué atenerse que "nuestra situación no nos obliga a perder la dignidad"[45]. Lo que estaba en juego era, ni más ni menos, la preservación de la independencia de criterios del partido y del sindicato socialistas.

El veterano Secretario General del PSOE y Presidente de la UGT no estaba dispuesto a entregarse ni política ni culturalmente a los designios de la socialdemocracia alemana. En el exilio, Llopis había ido evolucionando hacia un socialismo democrático que difería sustancialmente del socialismo alemán. Por tradición "psoísta" y por formación intelectual, se hallaba más próximo al socialismo francés y a sus hombres. Un militante como Enrique Múgica, por ser de otra generación pero, sobre todo, por no compartir intelectualmente ni moralmente las ideas del socialismo histórico español, no tuvo ningún reparo en aceptar la ayuda económica y el acompañamiento ideológico de la socialdemocracia alemana, vía la FFE.
Bruno Vargas Hispania Nova

[El Fondo de Inversión Berggruen, propietario del Grupo Prisa, está promoviendo un encuentro en París a favor del paro juvenil. En esa cita participan el Presidente Rajoy y el presidente González]*




[Propaganda. Hay que calmar a las poblaciones mientras se reordena el mapa económico continental]*



*Nota de la redacción


Mesa de redacción de AptsFelguerinos

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