miércoles, 27 de noviembre de 2013

Veliniana: Televisión de Occidente y yo.

Velino en sus años de empresario televisivo

Creíamos en la información libre y privada y pusimos en marcha las teles locales. La mía, con sede primero en Villayón y luego en Tapia de Casariego, que controlaba dieciséis municipios de la costa noroccidental asturiana y el lucense de A Mariña, fue la primera siguiendo el modelo de la de Cardedeu en  Catalunya. Pronto, y al calor del éxito de la iniciativa de Televisón de Occidente - así se llamaba mi tele-, afloraron como setas y se pusieron en marcha otras siete más. Como el impacto social era tremendo, el que entonces iba para presidente (a pesar de que aún gobernaba el PP capitidisminuido de Sergio Marqués) pergeñó una tele "a lo grande", esa fue la expresión que empleó cuando me habló del proyecto. Ése era, aún lo es, Vicente Álvarez Areces.

(video perteneciente a la Televisión de Occidente dirigida por nuestro Velino)

Carátula de la Televisión de Occidente
Cuando yo puse en marcha TeleOccidente corrían los años 92/93, años de incertidumbre económica -estábamos aún en plena crisis de los 90´s tras la olimpiada- pero de dinero fácil. El ramo de la construcción empezaba a inflar la burbuja económica que paños después traería las vacas gordas a España, pronto se convertiría en el principal motor, en el financiador necesario, de cualquier actividad privada - hoy lo llaman emprendimiento- que surgiese de la sociedad civil. Yo eché la red en ese caladero y reuní el capital necesario para emprender (que no les gusta hoy la plabrita ni nada) una aventura periodística y televisiva local. También tuvo que ver en el nacimiento del proyecto televisivo la tolerancia del presidente Marqués, que hizo la vista gorda cuando aprovechamos las lagunas legales que había en torno a esta nueva actividad y nos situamos en un limbo legal muy difuso .

Sergio Marqués y Francisco A. Cascos, de aquella se llevaban bien... hasta que apareció Gema.

Aznar ganó las elecciones del 96. Álvarez Cascos marcaba el rumbo del partido y entró en una absurda lucha con Marqués hasta que lo sacó de la presidencia del Principado, dando paso a un enemigo peor: Alvarez Areces. Por entonces Tini era alcalde de Gijón, y ya "controlaba" TeleGijón, cadena de Tv local que habían puesto en marcha los "Joaquines", padre e hijo, y que rápidamente pasó a manos del clan de los descendientes de Suso Sanjurjo, también conocidos por los "kennedys". Cascos me dijo un día en Navia cuando me vio con una Betacam al hombro: "¿Qué teletini?" Así denominaban popularmente a la Tv de Gijón, que le era más más próxima al hoy presidente de Foro. "No esta es mía, pagada con mi dinero y en situación alegal"; le respondí y pasé hacerle un par de entrevistas con la licencia de mi amigo y colega Florentino Piñón.

Tini Álvarez Areces y Jorge Fdez de León,
 aparecieron  por Luarca como dos pájaros negros anunciando el fin de la carrera televisiva de Velino

Seguimos alegales: entrando y saliendo dinero, generando un buen número de empleos..Todo bien; hasta que aparecieron "ellos". Se presentaron un buen día en Luarca, Jorge Fdez Leon y Tini Areces. Jorge, que iba vestido de gabardina a lo Phillip Marlowe, fue el que me entrevistó, y no yo a el que sería lo propio. En el bar Cambaral de la localidad me hizo la siguiente propuesta: "Vamos a poner en marcha una tele a lo grande en la que tendrás cabida". Ahí comenzó el principio del fin de mi carrera periodística, el inicio de la defenestración de ese medio que tanto me había costado levantar. Una leyenda negra que me persigue y pesa como una losa sobre mí. Así convencieron a pelotas y amanuenses de que estas teles, las locales, eran una mierda. Y así pusieron en marcha tele y radio con muchas protestas por parte de productoras y profesionales del medio.

Jorge Fernández de León, la mano detrás de la tele de Tini

¿Quien se beneficio? Pues cuatro productoras externas que se llevaron el vellón y Asturias...cada vez más prubina. Cien mil parados y pico que son, trescientas mil bocas que esperan repuesta de sus representantes públicos, para una población que no supera el millón de habitantes. Ahí sigue la RTPA para entretener a viejos, niños y aldeanos, sus mejores clientes. El resto de la población está en la otra onda. Yo como el fiscal Fungariño, de las teles solo veo a ratos los documentales de la BBC y algo de las genéricas. Nuestros políticos siguen y seguirán manteniéndola porque les gusta, aunque sotto voce digan que es un gasto innecesario, pero nadie le pone el casacabel a ese gato sarnoso; ni se lo pondrá mientras el juguete genere buenos réditos electorales.

Avelino Díaz, periodista cantautor

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