viernes, 28 de marzo de 2014

Izquierda Hispánica y la revolución presidencialista


Leemos en Izquierda Hispánica, güeb de la que se hace solidario este humilde blog, que apoyan una iniciativa de diversas plataformas y movimientos sociales catalanes que están “Por la refundación socialista en Cataluña”. Nos parece bien que Izquierda Hispánica ( a partir de ahora IH) apoye, respalde, se solidarice, etc. Pero, ¿no va siendo hora de que IH tome la iniciativa política? No se trata de que IH se lance a la arena pública como un partido político, cosa que en este momento sería suicida, pero se podría plantear desde la plataforma un movimiento de acción política al estilo de los que están promoviendo otras formaciones de izquierda indefinida.

Partimos del principio: IH no es una plataforma de pensamiento o filosófica, IH quiere ser un instrumento político que incida en la realidad política de España e Iberoamérica. Desde IH se dan una serie de principios, muy generales, que están muy bien; pero no hay ningún banderín de enganche, ningún programa político que defina, que proporcione un conjunto de directrices concisas y materiales vinculadas con la realidad política existente. Hay que elaborar una serie de puntos claros, deícticos, que dejen perfectamente claro al ciudadano español qué es IH y lo que la diferencia del resto de las fuerzas políticas.

Parece que IH estuviese temerosa de bajar a la arena de la vida pública española, se queda en los principios genéricos de las Tesis de Gijón, del Socialismo Iberoamericano, del Republicanismo, del Antieuropeismo, algunos de estos principios los defienden muchas fuerzas de izquierda indefinida o partidos minoritarios parlamentarios. Al final resulta que IH se confunde en un tótum revolutum de siglas izquierdistas y al ciudadano medio, al electorado central, le suena todo a lo mismo -aparte de que el nombre no ayuda mucho tampoco-. Esto de apoyar, de sumarse al carro de otros, convierte al proyecto en una especie de actor secundario, en un figurante, que firma al final de los manifiestos y acude a manifestaciones a hacer bulto.

Lo que proponemos desde El Repúblico Hispano (a partir de ahora ERH), es que IH apueste por el Presidencialismo, y no por el Presidencialismo Republicano, sino por el Presidencialismo Monárquico. Esta es una idea de Antonio García Trevijano que ayudamos a desarrollar en su entorno de seguidores friquis.


Sí, lo sabemos, Antonio García Trevijano es un fundamentalista democrático de un un idealismo que roza el enloquecimiento; pero algunas veces estos piraos obsesionados en crear el motor eterno, en la búsqueda del imposible, encuentran hallazgos que mejoran y solucionan fallas de los motores realmente existentes aumentando la duración de estos. En ERH creemos que esta propuesta, en apariencia una medida reformista que no contentará a los más aguerridos, puede ser el punto de apoyo que promueva un auténtico cambio en España.




Cambio99.org

El trampantojo político

Cambio99.org es una plataforma fantasmagórica creada en internet desde una güeb que se llama Ácratas, próxima al trevijanismo y en la que nuestro colaborador Fdez participaba hace años, donde se promovió una reforma constitucional que pudiese meter una cuña en la actual oligarquía de partidos: La reforma del Artículo 99. Estos son sus principios:

Manifiesto

Desde hace más de 30 años, los españoles no tenemos más derecho político que el de acudir a las urnas legislativas a escoger entre listas de partido en las que apenas conocemos a nadie, más allá del candidato a Presidente; en medio de campañas emponzoñadas por el chantaje emocional de la apelación al voto útil, que nos arrastra al bipartidismo galopante. Luego, tras los mercadeos entre líderes partidarios en los pasillos del Congreso para investir al Presidente del Gobierno, hemos de soportar durante cuatro años la inseparación de los Poderes del Estado, con repugnantes doctrinas judiciales de protección especial a las clases privilegiadas; el poder político único, omnímodo e impune post-franquista; el transfuguismo de diputados corruptos, los escándalos en retorcidas investiduras presidenciales que secuestran la voluntad popular; la proliferación de partidos bisagra sin otro fin que la compraventa de cargos; la sobrevalorada influencia de los partidos nacionalistas, su exigencia de nuevas competencias autonómicas a cambio de la investidura presidencial, que conduce al federalismo imparable; el inconstitucional mandato imperativo del Presidente del Gobierno al Parlamento con sus oportunistas decretos-ley y los subsiguientes rodillos legislativos parlamentarios; y la supeditación del poder político al poder financiero, porque éste lo sustenta de facto a fondo perdido. La solución a todos estos problemas es imponer la independencia de Poderes del Estado, y se consigue por el sencillo procedimiento de que sea el Pueblo Español el que elija al Presidente del Gobierno en una segunda vuelta en las urnas, en vez del Parlamento. ¿Quién se atreverá a negarnos este derecho? ¿Qué partido, qué estamento, qué cúpula de poder se opondrá a que el Pueblo ejerza su soberanía inalienable? Estemos todos bien atentos a sus negativas, sus argucias dialécticas para abortar nuestro derecho. Ningún político que niegue el Poder Soberano del Pueblo Español debiera recoger un solo voto más de los españoles decentes. Los miembros de la Plataforma Cívica para la Modificación del Artículo 99 de la Constitución Española proponemos el siguiente redactado del mismo y exigimos su inmediata aprobación por las Cortes españolas sin tocarle ni una coma. ¡Se acabaron los subterfugios para sostener la partitocracia contra el interés del Pueblo Español!


Reforma del artículo 99

El inquilino de este palacio ha de ser elegido directamente por la Nación en distrito único
y con papeletas que lleven su nombre

99.1.- El Presidente del Gobierno será elegido por el pueblo español una semana después de las elecciones al Congreso en una segunda vuelta electoral, en circunscripción única nacional, entre los candidatos de los dos partidos, federaciones, agrupaciones o coalición de electores, más votados en las elecciones al Congreso. Será designado Presidente electo, por la Junta Electoral Central, el candidato que haya obtenido mayor número de votos populares en esta segunda vuelta. El Presidente electo dejará inmediatamente de ser Diputado, cediendo su Acta al primer candidato no electo incluido en la lista electoral en la que aquél hubiere concurrido a las elecciones al Congreso .

 99.2. El candidato electo será investido Presidente del Gobierno ante el Rey y con la asistencia del Presidente del Congreso y del Tribunal Supremo. La investidura facultará al Presidente del Gobierno para el ejercicio de la función ejecutiva, en la que actuará con total independencia, limitándose al fiel y exacto cumplimiento de las Leyes aprobadas por las Cortes Generales, que vinculan y obligan al Poder Ejecutivo sin que éste pueda oponer veto alguno, ni siquiera suspensivo. El Presidente del Gobierno elegirá libremente a los Ministros, que en ningún caso podrán ser miembros del Poder Legislativo o Judicial.”

 99.3. Al Gobierno corresponde la potestad reglamentaria. En ningún caso las Cortes Generales podrán delegar en el Gobierno la facultad de dictar normas con rango de Ley. El Congreso, con el voto favorable de la mayoría absoluta de sus miembros, podrá disolver simultáneamente los Poderes Ejecutivo y Legislativo y convocar nuevas elecciones. La misma facultad corresponderá también al Presidente del Gobierno.

 99.4.- Los Títulos III, IV, V, VI y VIII se interpretarán de conformidad con el principio de separación e independencia de los Poderes del Estado.

Consecuencias


Desde las primeras elecciones generales, autonómicas o locales que sigan a la aprobación de la modificación del Artículo 99 de la Constitución que proponemos, se hará evidentes los siguientes cambios:

::La desaparición del VOTO ÚTIL


en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será prácticamente imposible.


::La puesta en su lugar de los nacionalismos


y, en general, de todos los partidos que medran como BISAGRAS, concediendo a uno u otro candidato con posibilidades de gobernar sus votos en la investidura. Ya no habrá más investidura de Poder Ejecutivo que la que otorga el Pueblo.


:El fin del Poder Único, Omnímodo e Impune


porque la independencia de Poderes Ejecutivo y Legislativo se legitima desde las propias urnas. Y cada uno de dichos poderes defenderá su cuota de poder y sus propio intereses. La recelosa vigilancia del Legislativo sobre el Ejecutivo será, al fin, posible.


::El fin del rodillo parlamentario y de las leyes ad-hoc


Nunca el partido del Ejecutivo tendría mayoría en el Legislativo, por la fragmentación real del voto popular. Las leyes serían discutidas y votadas artículo a artículo, aunque ello fuera más trabajoso. ¡Y que nadie nos venga con la "gobernabilidad" como excusa: porque esconden tras ella su querencia a la corrupción y el consenso! Gobernar es fácil, si se respetan las leyes vigentes, que no son cosa del Gobierno.


::El fin de la función del Rey
Estos dos si quieren arbitrar que se vayan a un campo de fútbol
como proponedor del Presidente del Gobierno. Su papel sería ya totalmente representativo.


::El final del federalismo galopante


No habría más transferencias de competencias contra los deseos de los votantes. Porque el Gobierno no debería su investidura a los nacionalistas, sino al Pueblo. Y porque, sin necesidad, nadie transfiere su Poder. Los nacionalistas verán que se les acaba su capacidad de chantaje y se opondrán a esta medida. Pero ¿cómo van a justificar su oposición a que sea el Pueblo el que invista de poder? ¿Cómo?


::El fin del transfuguismo de diputados corruptos



No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.



::El fin de los escandalosos gobiernos de coalición



que apartan del poder al partido más votado, como en Galicia, Canarias, Baleares y Cataluña. Será el Pueblo el que decida, no los cárteles de usurpadores de la voluntad popular.


::Fin de la disciplina de voto


Las urnas separadas para Legislativo y Ejecutivo también debilitarán la disciplina de voto actual —o mandato imperativo, que es inconstitucional, por cierto—, ya que los ciudadanos empezarán a fijarse en la actuación concreta de los representantes de su circunscripción provincial en el Parlamento por un lado, y en el Presidente del Gobierno por otro. Los partidos grandes, al perder la baza de la elección encubierta del Presidente en las elecciones, tendrían que empezar a amoldarse a las distintas circunscripciones, moviendo a sus parlamentarios por los medios provinciales, hablando de la defensa de la provincia, incluso permitiéndoles oponerse a algunas leyes que en otras provincias deberán apoyar.


::El cambio constitucional no puede rechazarse


por los partidos políticos sin que se patentice que lo único que les importa realmente a los mayoritarios es la defensa de sus intereses como casta funcionarial. No pueden negarse a ceder la investidura del Presidente del Ejecutivo al Pueblo, porque perderían toda su legitimidad como supuestos representantes del propio Pueblo Español.


cambio99

Este es el program que diseñaron en Ácratas. Pero como son unos revolucionarios megaidealistas que quieren asaltar los cielos, al poco tiempo no les convenció el asunto, y no diré que lo abandonaron, pero sí que lo dejaron de lado. Así que aquí hay una propuesta, una base -susceptible de modificación-, para que IH pueda montar una plataforma  de reforma electoral con la que presentarse en sociedad.

Un Macguffin político

El presidencalismo: el Macguffin de IH, como el halcón maltés era el Humphrey 


No, no creemos que porque IH arme una plataforma presidencialista se produzca un tsunami de afiliaciones al movimiento. No somos tan ingenuos. Ni siquiera sabemos, porque apenas disponemos de conocimientos sobre derecho constitucional -estamos seguros que entre los integrantes de IH habrá doctores en tal disciplina que puedan dar forma al artefacto jurídico/político-, si esto puede tener la mínima posibilidad de tener un desarrollo real dentro del ámbito jurídico constitucional. Tampoco nos importa. Que esta reforma esté ajustada o no al leguleyismo cosntitucional no tiene la menor importancia para nosotros. Esta reforma es un trampantojo político, es desde esas coordenadas en las que tenemos interés. El Cambio99.org -o como demonios se bautize si alguien tiene interés en ello- es un Macguffin político.

Un Macguffin -como bien explica esa inagotable fuente de saber llamada Wikipedia- es :

Un Macguffin (también MacGuffin, McGuffin o Maguffin) es un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. MacGuffin es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock y que designa a una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, y que en realidad carece de relevancia por sí misma.

El Presidencialismo Monárquico es como el halcón maltés, una excusa, una historieta -un poco rocambolesca, cierto- de la que te olvidas a los cinco minutos de empezada la película o leídas las catorce primeras páginas de la novela, porque lo que realmente interesa es seguir las evoluciones de Sam Spade por las calles de San Francisco. Así funciona esta propuesta, es un marcador, decanta los diferentes movimientos de izquierda indefinida -que siempre desembocan en la socialdemocracia democratista-, disueltos en el desorden provocado por la falta de eutaxia del Reino, de la nueva izquierda neoradical-socialista materialista e iberoamericana nacida del Filomat tras el análisis de El Mito de la Izquierda.

La banda presidencial nos acerca a  al proyecto de la Izquierda Neoradical Iberoamericana y Materialista


El Presidencialismo es un banderín de enganche atractivo, tiene aires democratistas que tanto interesan hoy en día al elector central del país, no entra en la falsa dicotomía República vs Monarquía (para ir hacia una República italiana gobernada por el apaño de PD y PDL con Napolitano como padrone y con Berlusconi al fondo como nipote, mejor intentar una revolución mediante la abdicación en Felipe VI), y pone bajo el foco la figura presidencial, que es el instrumento que ha introducido en iberoamérica  los grandes movimientos políticos que hemos visto estos últimos 20 años.

Artículo conjunto de Fdez de la Felguera, Editor de AptsFelguerinos y colaborador de El Repúblico Hispano, y H., Jefe de Redacción de AptsFelguerinos y Editor de El Repúblico Hispano.




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