martes, 15 de abril de 2014

Blur (chic@s)

La sujeto corpóreo Geena Rocero, perfectamente equipada para su recurrencia social
tras someterse a una readaptación de género

La voz de Galicia: Geena Rocero, la modelo de lencería transexual

La modelo de lencería, Geena Rocero, mantuvo su género de nacimiento en secreto durante años. Pero hace unos días, durante una charla en Vancouver (Canadá), reveló «su verdad». La modelo, filipina de nacimiento y con nacionalidad estadounidense, anunció que había nacido como varón y que se había sometido a una operación de cambio de sexo.
Geena es filipina de nacimiento, pero tiene nacionalidad norteamericana.
Ha asumido hasta las heces la ideología del individualismo solipsista
que promueve el imperialismo useño de mercado pletórico

Geena Rocero tuvo la valentía de explicar su realidad en una conferencia de la organización TED en Canadá. Rocero subió al escenario para contar como nació siendo un chico en Filipinas y como se convirtió en una mujer para concordar con su «verdad interna». Algunos de sus vecinos, sus amigos, sus colegas o incluso su agente «no conocían» la gran verdad de su vida, informa AFP.


Desde las catacumbas del Materialismo Político, Santiago Armesilla, su primer espada, trata de readaptar estas zonas borrosas -blur en idima inglés-, muy difusas, que nuestro mundo entorno no para de generar. Para ello se ha enfrentado con el Filomat, núcleo generador del Polimat (Materialismo Político), que en esta clase de asuntos se muestra rígido hasta la irracionalidad.

Gustavo Bueno Sánchez (hijo del padre del materialismo filosófico, y de él mismo) ha asegurado en un programa de televisión local pirata en Asturias (de esos que tienen pantalla verde para superponer una imagen digital), que el Estado no debe gastarse dinero en operaciones de cambio de sexo porque con llevar a las personas transexuales al psiquiatra todo quedaría solucionado. No sabe este individuo que ya en 1972 se descartó la terapia psiquiátrica y psicológica para tratar a las personas transexuales. Ni han funcionado las terapias de aversión, ni las electroconvulsivas, ni la escala de Kinsey ni otras terapias hormonales. Los resultados nunca han sido positivos para las personas transexuales en este sentido. Una vez más, los saberes de primer grado brillan por su ausencia en los análisis materialistas del presente por parte de insignes materialistas.

La gran victoria del Imperio useño de mercado pletórico frente al Imperio soviético del socialismo realmente existente, pensado para no caer,
fue la capacidad para adaptar este tipo de contradicciones que el mundo entorno genera infinitamente.


La terapia reparativa de la homosexualidad y la transexualidad es considerada hoy día como pseudocientífica, y solo es aplicada desde clínicas psiquiátricas pertenecientes a movimientos cristianos protestantes fundamentalistas. Y aunque hay casos en que los conflictos psicológicos de "identidad sexual" son leves y no requieren tratamiento médico y quirúrgico ninguno, hay causas físicas biológicas que explican la transexualidad, relacionados con la herencia genética en muchos casos y la similitud neuroquímica entre personas transexuales y personas heterosexuales u homosexuales con identificación sexual con sus órganos genitales. Estos rasgos de la transexualidad se presentan prácticamente desde la niñez, como muchas otras enfermedades mentales.

La sujeto operatorio Geena Rocero está convencida que su fuerza interior, su ego solipsista,
ha resuelto su problema liberándola de los supuestos lastres y cadenas que la sociedad le habían puesto.

El DSMV, publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana, dice que la transexualidad es una enfermedad mental que evidencia un conflicto entre la identidad sexual biológica (los órganos genitales) y la psicológica, pues el transexual rechaza sus genitales como "impropios". Siendo polémico siempre el sistema clasificatorio de enfermedades del DSM, el hecho científico psiquiátrico y médico evidente es que los tratamientos antedichos no han resuelto el problema, y que solo la cirugía de reasignación de sexo más la THS (Terapia Hormonal Sustitutiva) han permitido curar a los pacientes transexuales. Y una operación de este tipo no se hace de manera mayoritaria en absoluto, pues el porcentaje de población transexual es ínfimo, y requiere previamente de informes médicos psiquiátricos que den el visto bueno a dar un paso tan importante como es esta cirugía. Algo básico en estos informes es confirmar que la persona transexual no presenta algún otro trastorno mental serio (más allá de la comprensible comorbilidad con depresión derivada de la situación de exclusión e incomprensión social que padece). Es decir, hay unos requisitos previos que evitan ese miedo que Bueno Sánchez tiene a que todo el mundo con problemas mentales se opere los genitales. En España, de 48 millones de personas, menos de 2500 son transexuales. ¿Dónde está el desorbitado gasto público que Bueno Sánchez señala?
Muy al contrario, desde el Materialismo Político, sostenemos que es la sociedad estatal alcanzando 
un grado de supertecnificación, la que ha conseguido, gracias a sus avances médicos, resolver el problema material 
(de tipo genético y neuroquímico)  de Geena, readaptándola y convirtiéndola en un sujeto operatorio recurrente para la sociedad.
Esos fabulosos avances en el campo médico serían imposible sin los Estados y su permanente intervención en la sociedad.

Cuando Gustavo Bueno padre se muera, y pasen setenta años de su lamentable fallecimiento, seguirá habiendo transexuales que requieran cirugía de reasignación de sexo y THS para asegurar su recurrencia como sujetos corpóreos y como españoles.
 Santiago Armesilla Conde, filósofo

Geena Rocero, un producto de la sociedad estatal intervencionista y moldeadora del mundo.



Mesa de Redacción de AptsFelguerinos

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