martes, 1 de abril de 2014

Polémica contra el olvido


Gonzalo Anes, asturiano y director de la Real Academia de historia, ha fallecido hoy.

LNE: Muere Gonzalo Anes, el asturiano que impulsó la Real Academia de la Historia

El Comercio: Fallece el asturiano Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia

El director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes (Trelles, Asturias), ha fallecido anoche en Madrid a los 82 años. Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, académico, catedrático en Economía e Historia fue elegido cuatro veces director de la Real Academia de la Historia y fue además presidente del Patronato del Museo del Prado y consejero del Banco de España.

Uno muere y sobre sus nombre se acumulan otros, muerto sobre muerto, todos perdidos en el tiempo.
Sólo una polémica en vida, una sonada metedura de pata,  te puede salvar del olvido y hacerte distinguible por un lapso de tiempo.
Don Gonzalo la tuvo con su diccionario de biografías históricas.

En los últimos años de su mandato, impulsó uno de los proyectos más ambiciosos de la Academia, la publicación de los primeros 25 tomos del Diccionario Biógrafico Español, al que le rodeó una gran polémica por el contenido de algunos de sus textos.

Este Diccionario, cuya primera fase de 25 volúmenes, se puso a la venta en mayo de 2011 contiene 43.000 biografías de los personajes más relevantes de la historia de España, realizadas por especialistas de todo el mundo. Nada más publicarse, el diccionario levantó una viva polémica por el contenido de sus textos. Una de las entradas que más polémicas causó fue la del historiador Luis Suárez que decía de Francisco Franco que "montó un régimen autoritario pero no totalitario" y lo describía como un líder "inteligente y moderado" y un hombre "valeroso y católico", o la Carlos Seco que afirmaba que el gobierno del socialista Juan Negrín, fue "prácticamente dictatorial"

La Real Academia de la Historia, bajo la batuta de don Gonzalo, se mojó a lo grande con las biografías históricas.
Pregunta. ¿Se ha planteado dimitir como director de la RAH?
Respuesta. No. En ningún momento.
P. ¿No le han afectado las numerosas reacciones contra el papel jugado por la Academia en el Diccionario Biográfico Español?
R. No, no me afectan nada.
P. Como director de la obra, ¿cuál es responsabilidad?
R. Mi responsabilidad fue organizar el Diccionario. Y lo hice a través de unas comisiones de académicos. Yo no estuve al tanto de a quiénes se les habían encargado las biografías. No puedo tener el control de 43.000 entradas.
P. Es obvio, pero quizá sí podía haberse interesado por las que requerían mayor imparcialidad...
R. Lo que me tranquiliza es que en cada tomo de la Academia pone que las biografías son propiedad de los biógrafos y que la Academia, aunque no estuviera conforme con el contenido, no quiso modificar ninguna por creer que pertenecía a su autor.

Lo único que se le ocurrió a don Gonzalo para corregir el error de unas biografías históricas
que -como todo los historiográfico- cojeaban de un clarísimo sesgo políticamente incorrecto,
fue decir que no las habían leído.


P. ¿Cree que su entrada sobre Franco es rigurosa y objetiva?R. No quiero hacer de juez.P. ¿No cree que, al menos con los textos más delicados, tendría que haber habido más control?R. Posiblemente sí, pero no se hizo, y punto.P. Resulta insólito escucharle decir que "la Academia no se responsabiliza de los textos". Pues ¿quién se responsabiliza?R. Me refería... a los... párrafos iniciales que... aparecen en la entrada de cada tomo. Esa declaración me la tomaron mal.

La entrevista de don Gonzalo -estirado, conservador, cuasi cripto franquista-
frente a los periodistas progres que le acosan a preguntas, nos reconcilia con el director.
 En ese encuentro con los plumillas resulta tan antiguo como lo materiales que maneja en la academia. 

P. ¿Van a ser ustedes especialmente escrupulosos con aquellos personajes del siglo XX que puedan ser otra vez polémicos?
R. Pues yo desde luego le diré que la biografía de Negrín la pienso leer detenidamente. Y que en adelante tendremos más cuidado, empezando por mí. Y si se detectan fallos, se corregirán.
P. ¿De verdad que en ningún momento se le ocurrió leer qué decía la entrada de Franco? 
R. Pues mire, como yo viví la época de Franco y conozco muy bien lo que fue, no sentí ninguna curiosidad. Es un fallo mío. Me dedico a otras cosas y son otros personajes los que me interesan. 
P. Entendemos que ya la habrá leído y nos podrá decir... 
R. No, tampoco.
P. ¿Perdón?
R. No he tenido tiempo. ¿Qué quieren, que me ponga a leerla ahora, mientras estoy hablando con ustedes?
P. ¿Usted cree que Franco fue un dictador? 
R. Tuvo varias épocas y actuó de manera distinta según las épocas. Hubo varios francos. Y ninguno de ellos me gustó.
P. Pero, ¿fue un dictador o no? 
R. Miren, estoy agotado y me tengo que ir.

Velino nos da la referencia coañesa de don Gonzalo.




Mesa de redacción de Aptsfelguerinos

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