miércoles, 19 de noviembre de 2014

Repúblico Hispano: El señor Juliana odia Madrid


La entrevista que mantuvo PIT con Enric Juliana hace dos domingos puede que sea una de las más interesantes, de las poca que lleva realizadas, junto a la de Verstrynge. La cosa empieza bien, insultando a Madrid. Dice Juliana que Madrid es una ciudad poco romántica mirándola desde la sublime plataforma europea, viene de ser corresponsal en Roma.  Nunca se cansa de hacer símiles hirientes -cuando no insultantes- a la corte del reino. En todas sus crónicas sobre el 15M, Juliana siempre hacía la comparación mora: Madrid como ciudad arábiga de cielos rojizos; a Madrid le falta una medina y sería la quienteesencia del magrebismo en Europa; Madrid capital de la berbería. Como contrapunto, claro que sin decirlo, la Barcelona Europea. Aquí PIT funciona como uno de esos típicos gañanes madriles, como uno de esos pueblerinos de polígono industrial que tanto abundan en la capital de lo que fuera España y a los que los de provincias no paramos de metérsela doblada. PIT traga, el pobre, y como única defensa de Madrid dice: si te escucha Sabina..¡Será lelo!

Y Juliana sigue jugando a ser corresponsal extranjero en Madrid mientras PIT le hace ojitos."Me ha dicho Errejón: tienes que hablar con él, es un gramsciano de derechas". Juliana, con ese aspecto de vendedor de alfombras fenicio, ríe y le da lecciones al pequeño shaolín que no es de izquierdas ni de derechas: "Ya lo decía Pla (ahora el que no habla de Pla no es nadie), Cataluña es la región más occidental de Italia". Ditirambos a Gramsci, a la sutileza italianista, a la izquierda italiana culta capaz de ser efectiva políticamente, a diferencia de la izquierda inglesa que únicamente es un think tank, y de crear pensamiento, a diferencia de la ruda izquierda española que sólo sabe organizarse en torno a pedestres consignas. Es el elogio de los perdedores: Gramsci, que fue un perdedor, e Italia, que lleva perdiendo desde que la caída del imperio romano y se han inventado la milonga de la sutileza para que cuando los ganadores les den por saco, el trago no sea tan amargo.

Durante la conversación un escupitajo al sur: Psoe, el partido de los perros andaluces; y un recordatorio a PIT: Su Santidad y los nuevos aires eclesiales han hecho mucho por vosotros. La coda final, es el propio PIT el que la mete: crítica tremenda al Quijote como personaje loco, descarriado, como mal de España que, y esto es cosecha mía, simboliza el hispanismo. Mejor el caballero del verde gabán, la España moderada, la España humilde (debemos entender menor, irrelevante). PIT lee un párrafo del libro de Juliana "Modesta España" publicado en 2102, en el que toma al caballero del verde gabán como ideal de lo que debe ser un español. El párrafo que lee PIT es un párrafo que prevee la España política del siglo XXI: un partido de "unidad democrática" compuesto por las alas moderadas del PP y PSOE, a su izquierda un partido de "recarga democrática" -aquí PIT achina los ojos, bueno, los achina más, porque lleva con ellos achinados desde que ha empezado a leer el párrafo, es un gesto que expresa que algo le gusta, interpreta que "recarga democrática" es Podemos y PIT parace XI JIN PIT- a la derecha el partido "España Nacional" con los restos de UPyD, Ciudadanos y Vox; Cataluña estará confederada bajo la monarquía, que sigue siendo clave de bóveda, en el poder el "Partit Catalá de Europa" (CIU+PSC+ERC) y en la oposición "Taula de cambi" (restos de las CUP + Podem).

Juliana es un empleado del conde de Godó, por lo tanto, es un vocero de la oligarquía barcelonesa en Madrid. La cuestión para la gente que mueve el cotarro en Barcelona, lo que se quiere lograr es: la confederación nacional. La "voluntad de la gente" no importa una mierda. En este enjuague está desde Felipe VI hasta, ay, inocentes, el amigo PIT. Esta es la segunda transición. No se ha roto ningún eje básico. La transición, como dijo sabiamente GB en un programa de Julia Otero, es un eufemismo para no afrontar la ruptura; es una transformación interna, una metamorfosis, en la que la continuidad se mantiene. El eje derecha-izquierda queda transmutado en el de arriba-abajo porque la situación económica va a ser muy dura y tiene que haber un tribuno de la plebe, pero todo bajo el paraguas europeo. Sólo se producirá un cambio político cuando es conjuguen la dialéctica arriba-europeos/hispanos-abajo. Sólo entonces, con un movimiento panhispánico, se podrán mover los pilares del sistema.


Fdez de la Felguera, editor de AptsFelguerinos

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