jueves, 12 de febrero de 2015

MasqApts: Carbón noir

el carbón no es negro, es noir

Otra vez en Oviedo. Otra vez el infierno de tornos y escaleras mecánicas de esa gruta que finge ser una estación, la de Llamaquique, y en realidad es el laberinto del minotauro. Tenía una cita con Velino. Habíamos quedado en La Bellota, local que no frecuenta mucho el que es, sin lugar a dudas ya, el mejor bloguero de Asturias, por lo tanto ideal para tomar un vino conmigo. Cuando Veli y yo quedamos, nos gusta hacerlo en lugares discretos, mantener la incógnita de este tamdem bloguerístico discontinuo que formamos los dos. Salí oliendo a azufre de la marquesina de metacrilato que emerge en la Plaza de la Gesta.

la boca del diablo en la Plaza de la Gesta


Hacía un frío de demonios que podría congelar el infierno que había unos metros más abajo. Estábamos en medio de la ciclogénesis explosiva y un temporal de los que habíamos olvidado. Cuando me alejé unos metros de la marquesina, hice una parada y eché un vistazo. La calle estaba oscura como la boca de un lobo. La mole del edificio de Hidrocantábrico entre la penumbra y las luces de neón. Un poco más hacia abajo, siguendo por Calvo Sotelo: la sede de La Nueva España. Eran las ocho y aún había luces, seguían complotando en la redacción de la mancheta tradicional de la prensa burguesa. Me dirigí en dirección opuesta al otro lado de la plaza, lugar de nuestro punto de encuentro. Bonito local el de La Bellota, me han dicho que no se come mal allí. “Supongo que aquí pararan los del diario líder regional”, pienso. No sé, de eso sabe más Veli que siempre me acusa de lo mismo: “no tocas pelo periodístico, Fdez. Todo lo que se mueve en la región está en el Oviedín y tú te pasas los días encerrado en esa Felguera. Aún no había llegado al lugar de reunión. La cita surgió con motivo de los excelentes reportajes que Velo había colgado en su blog sobre el asunto de la comisión de la “trama carbonera”, me entró el gusanillo por saber algo más de la intrahistoria de esas magníficas piezas periodísticas y decidí acercarme a la capital. Entré al local a paso rápido, el tiempo no estaba para paseítos nocturnos. Busqué un sitio libre en la barra, al fondo parecía abrirse un hueco, decidí colocarme allí con una coca cola mientras esperaba a que llegase el gran Velo. Buen ambiente, un par de jais que llamaban la atención, trasiego y un punto de vacileo. Se nota que la crisis va por barrios. La situación informativamente no puede estar más interesante. Villa, el tigre, el hombre fuerte de la región, había tratado de regularizar una descomunal partida de dinero que tenía en Suiza al calor de la ley Montoro y en medio de la huelgona del año 12.

las calles, reflejos de luz, blanco y negro...


“Pero cómo cojones se-y habrá ocurrido, El paisano hacía tiempu que estab pa yá”, comentaban en la Cuenca. El problema no era el desfalco, el problema era la torpeza de un hombre que se ponía a los pies de Montoro y el gobierno del PP su suerte política justo en el momento en el que se estaba desafiando a dicho gobierno. Era culpable de imprudencia. Como diría el cínico Talierán "es peor que un crimen. Mucho peor, es un error". Escándalo y muerte política. Juan Vega dice que el presidente de la región se había reunido con el ministro del interior la mañana antes de que saltase a noticia. Todos se habían puesto de acuerdo, hasta sus aduladores de los viejos tiempos de poder absoluto, en que el tigre pasase de feroz ejemplar de la familia de los felinos, a cordero sacrificial con el que calmar los clamores de la airada gleba azotada por la crisis. Un año después de que saltase el scoop se celebraba una comisión para que todo quedase en agua de borrajas. Lo decía Napoléon“si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión”. A nadie le interesaba que la cosa se aclarase mucho más allá de las negritas y los titulares en la prensa burguesa de la ciudad. Todos estaban pringados con un régimen de poder del que el tigre representaba únicamente su cima. Estaba pensando en estas cosas cuando entra por la puerta el superbloguero. Un guiño, y los ojos verdes relampagueantes de complicidad. También, la verdad sea dicha, brillaban porque llegaba con un par de vinos trasegaos.

La bellota estaba con mucho ambiente

Fdez, ¿qué tal Oh!

Buen recibimiento, amable, un poco de peloteo a nuestro hombre. Nunca le han disgustado los halagos. Me invita el bueno de Veli a que le invite a tomar un vino. Cómo negarse. Estaba descontado, como los jugadores de bolsa descuentan los fenómenos más imprevisibles anticipándose ala resto de los mortales con su información privilegiada, yo ya daba por supuesto que me tocaría aflojar la buchaca. En esto de las invitaciones a vinos y cafés hay que ser como tiburones de Wall Street, estar diez jugadas por delante. 

la comisón villa convocada para que nada avance


-Toma un ribera, Veli. ¿Qué me cuentas?

-Poco, pierdo mucho tiempo en el parlamentín. La gente no habla Fdez.

-Pues las crónicas son cojonudas. Veli, me han gustao.

-La mejor fue la de Antón

-No se contaba nada nuevo. Está todo muy sabido, Veli: lo del piso en París, los mamoneos, dimes y diretes varios. 

-Sí, pero Antón cada vez diz les coses más clares. Y Campelo con lo de les navayes… sois tremendos en la Cuenca. Ye esas Asturias de chigre, llena de aldeanos bestias... 

-Oye, oye, para el carro.

-Que no, Fedz. Que vamos a acabar con eso.

-¿A ti quién te calienta la oreja con esos cuentos?

-Nadie, pero comentábamos el otro dái sotto voce Alberto, el de LNE, y yo. 

-¡Faltaría!... ya me lo imaginaba yo.

-Imagina lo que quieras, que tenemos toda la razón. Hay que dar un cambio a esta región.

-Mira, Veli, aquí no va a cambiar nada. Todo va a seguir más o menos parecido. Lo bueno de la declaración de Antón fue poner las cosas en su contexto. Mostrar el ambiente noir que vivimos. ¿Tú has visto la película Chantaje en Brodway?


no hacen falta pistolas, se siente la amenaza


Veli no la había visto. Se pierde una gran película. Película que responde a todos los cánones de esos que los franceses de Cahiers de cinema bautizaron como Film Noir. La trama se centra en el Nueva York de los años 50´s del XX: una ciudad en blanco y negro, clubs de jazz, negros y brillantes cadillacs, la noche, locales cargados de humode cigarrillos, neones que se reflejan en las calles húmedas. El protagonista es un periodista protagonizado por Burt Lancaster, un columnista famosos de cotilleos, que se pasa la noche sentado en una mesa del club 21 junto a un teléfono donde escribe su columna, que es más peligrosa que una pistola del 9 largo. Allí, al al mesa de JJ Hunsecker -el nombre del personaje protagonizado por Lancaster- acude todo el mundo: polis corruptos, cigarreras de al vivir, políticos con sus queridas.. Una muestra en esta escena de ese mundo Hunsecker:


Apesta a corrupción. Hunsecker es el capo, el jefe de una gang, como muy bien lo analizaba Garci en su programa de Telemadrid. Es la podredumbre de un sistema, las cloacas de una ciudad, de un régimen político, de un momento de la historia americana, el submundo de unas ratas que siempre viven de noche.

gangs, sindicatos...


La película me venía a la cabeza cada vez que leía una nota del espectáculo de la comisión Villa, esa y otras como “La ley del silencio” o “Hoffa”. Es cierto que aquí no tenemos las calles de Nueva York, ni clubs de jazz, ni negros y brillantes cadillacs. En nuestra trama noir todo es más cutre. Publicamos una vez en estos Apts una anécdota de cuando el tigre era un felino feroz que a todos acojonaba con sus pintas de Saddam Hussein. De eso va el guión de la película que están relatando en la comisión. El argumento narrado por Antón en la comisión de la trama carbonera era un argumento tiene todos los ingredientes de nuestro noire castizo: tenemos el jefe de una gang, matones de cuarta, chonis jugando a mujeres fatales, políticos dispuestos a impulsar su carrera política buscando el favor del capo de los bajos fondos. Todos están pringados. Por eso me cabrea la salida que los primeros plumas de LNE le están buscando a los políticos de Vetusta. Quieren dejar la cosa en un asunto de burros chigreros. Pero no, porque en Asturias el carbón es algo más que mineral, es la palabra mágica por la que se movieron miles de millones. En Asturias en Carbón no es negro, es noir. Brillaba la Plaza de la Gesta como un trozo de antracita bajo iluminación nocturna ovetense cuando Veli y yo salimos de La Bellota.

-Que no venda motos Alberto y sus congéneres-le digo haciendo un gesto en dirección Calvo Sotelo abajo- En esta película todos tenemos papel. Así que Veli, menos excusas.

Me despido del super bloguero y me vuelvo a dirigir a la boca del infierno que se abre en la Plaza de la Gesta.

Fdez de la Felguera, editor de AptsFelguerinos

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