miércoles, 23 de septiembre de 2015

Repúblico Hispano: La difícil labor de Francisco


En Annapolis Road, una avenida con seis carriles en Landover Hills , en las afueras de Washington, hay restaurantes de comida rápida, tiendas de recambios de automóvil, gasolineras y supermercados. También iglesias. Muchas iglesias. Católicas, baptistas, luteranas, episcopalianas, pentecostales... Uno puede conducir de arriba abajo por Annapolis Road, poner gasolina, ir al súper y al McDonald's, y después decidir cuál es la religión que más le conviene. Es el mercado libre de las religiones.
Esto es Estados Unidos —la patria del capitalismo— y esta práctica —elegir libremente en el supermercado de las religiones— es lo que llevan siglos haciendo millones de inmigrantes. La competencia es feroz.
Muchos desembarcan con su vieja religión a cuestas. La mantienen o la abandonan. Para otros los templos son una red, un refugio. Buscan, comparan y compran. No hay en este país, porque jamás la hubo, una iglesia hegemónica. Aquí los católicos son otra marca, la de más peso entre las numerosas denominaciones religiosas, pero sin privilegio alguno.

Marc Bassets 

El papa Francisco pasa estos días en Estados Unidos continuando la labor diplomática al servicio de la revolución cubana; que es la verdadera génesis de la 7ª generación de izquierdas. El Vaticano ( y decimos, El Vaticano) ha apostado definitivamente por la alianza con la obra de los hermanos Castro, a los que podemos definir como auténticos Reyes-filósofos en el sentido platónico. Por supuesto, Francisco -como se ha visto al no acudir a un encuentro con esos fantasmagóricos "opositores"- no moverá un dedo para que a la isla llegue una democracia pletórica de mercado con su oligarquía de partidos. Ni uno. Tampoco tratará de realizar una labor pastoral en una Imperio heril/depredador -según la clasificación de Ginés de Sepúlveda-  como el nortemericano, que es, literalmente, impermeable al catolicismo y la hispanidad. No hay ninguna posibilidad de que el Imperio useño se hispanice, a pesar de las fantasías animadas de algunos. La prueba es la crónica del corresponsal del diario El País, Marc Bassets, del que hemos tomado un botón de muestra arriba.
La línea del obispado de Roma está clara desde la visita del papa Juan Pablo II -que en su loca batalla contra el comunismo no acabó con la Iglesia de milagro (ver MasqApts: Nódulo Materialista vs Bergoglio)-, apoyar a los nuevos regímenes socialistas hispánicos y tratar de poner trabas a la democracia de mercado pletórico useña. Es una labor dificilísima que como hemos dicho comenzó a finales del papado de Juan Pablo II y lleva desarrollándose en estos dos.

F. 

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