lunes, 14 de septiembre de 2015

No és els diners, estúpid



El independentismo catalán de finales del año 15 del siglo XXI sigue siendo tan perfectamente romántico, identitario, xenófobo, supremacista, atolondrado, sentimental y cursi como hace cien años; exactamente igual. Nada nuevo bajo el Sol (salvo el 3%). Ninguna diferencia estadísticamente significativa se puede encontrar entre la ideología profunda de un Joan Tardà, una Carme Forcadell o un Felip Puig y, pongamos por caso, un Miquel Badia, el legendario caudillo popular de Estat Català cuando la República. Se antojan desconcertantemente idénticos. Para ellos, el paso del tiempo no existe.


Los argumentos económicos, pues, no suponen más que una excusa de circunstancias. Una excusa, sin embargo, que se ha revelado en extremo eficaz; y mucho más aún, huelga decirlo, desde que estalló la crisis. Así, son contados hoy los catalanes que todavía no se tragan la leyenda de que su territorio sufre una carencia crónica de autopistas gratuitas por culpa de la siniestra maldad de España, que pretendería de ese modo artero discriminarlos frente al resto de los habitantes de la península. Es ridículo, es disparatado, es absurdo, es demencial, pero los medios de comunicación locales lo repiten a diario, constantemente, sin cesar.

Pepe Gª Domínguez



Mesa de Redacción de AptsFelguerinos

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