viernes, 4 de septiembre de 2015

Repúblico Hispano: ¿La última línea de defensa de España?


Si el último valladar, la última línea de defensa, de la integridad de la Nación española es el euro: ¡estamos aviados!

Arriba una ¿discusión? entre Pepe Gª Domínguez y el corresponsal de El País en Bruselas. Uno usa el euro como escudo en el que parapetar la maltrecha unidad española; el otro, en un tono ambiguo (véase la utilización del Catalunya en español), le demuestra que en esa quimera llamada "Unión Europea" todo es posible. 

Gª Domínguez es uno de esos españolistas que no paran de insistir en la "normalidad" de España. No para de remachar el clavo de que España es un país más, comparable al resto de las naciones. Falso. España tiene un Ancien régime demasiado especial para compararlo al viejo Reino de Francia. España, como Rusia, Reino Unido, es un país que, siendo plenamente europeo, no se agota en Europa, desborda el continente. España es hija de la Monarquía Católica que Tomás Pérez Vejo describía a la perfección en su libro "Elegía criolla" como un extraño Imperio barroco-católico, muy similar al imperio soviético, en el que uno de sus fundamentos era el universalismo católico.


Un imperio constituido por una red de ciudades que iban desde Barcelona a Santiago de Chile y Manila. La urbe era su esencia. Una red urbana en la que el denominador común de una variedad impresionante de hombres y paisajes era la ciudad y su plaza armas, en las que se hablaba en español y el credo era el catolicismo. Era un modelo de "ciudadanía"( que no significa nada si se dice en abstracto) concreto, vinculado a un conjunto de contenidos. De ahí procede la españolidad, y me temo que ese concepto de ciudadanía no funciona bien con el modelo de ciudadanía opuesto, el desarrollado por los enemigos de aquel Imperio en la guerra de los treinta años del siglo XVII

En Westfalia se ponen los fundamentos del concepto de "ciudadanía" que impera en la UE

El español -evolución moderna del súbdito católico de la Monarquía Hispánica o católica- no es capaz de integrarse después del derrumbe de su "mundo internacional"  en el modelo opuesto. Simplemente, no puede. Por eso es más fácil desespañolizar España dividiéndola en pequeñas regionalidades -en miniculturas- como la catalana, la gallega, la vasca, que pueden ser deglutidas por el modelo UE. Es por esto que "es español el que no puede ser otra cosa". Porque el que puede ser catalán, gallego, vasco, tendrá abierta la puerta de la europeidad que se cierra para los españoles. La "última línea de defensa" de España elegida por Pepe Gª Dominguez, es una pobre y débil "línea de defensa".

F.

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