miércoles, 9 de septiembre de 2015

Repúblico Hispano: Las junturas naturales de América

Las tres paltaformas histórico-culturales americanas: en azul la hispanidad;
en verde el latinoamericanismo lusitano; en morado el anglosajonismo
Platón decía que el buen carnicero divide la res por sus junturas naturales. Eso es la anatomía.
GB

América tiene dos junturas naturales en las que se organizan las tres plataformas histórico-culturales del continente: la anglosajonia, el latinoamericanismo -proyección imperialista de Brasil- y la hispanidad (que está en horas bajísimas). Digamos que el latinoamericanismo está en ascenso y el anglosajonismo en descenso; la hispanidad ni está ni se la espera, al menos de momento. Las relaciones de Brasil y USA son complejísimas, muy conflictivas, de fuerte tensión. Aunque no deja de haber, por debajo, muy soterrada, una línea de entendimiento entre la hélade lusa y la anglosajona; en realidad, el modelo imperialista portugués -el imperio heril de cabotaje organizado en "feitorias" costeras- es el que heredará Inglaterra, como bien explica Pedro Insua Rodríguez en su magnífico libro "Hermes católico", estructura histórica imperial compartida que hace que tengan un punto de vista común en sus intereses geoestratégicos. El gran error de ciertos sectores hispanistas es plantear que puede haber alguna clase de entendimiento entre Brasil y el mundo hispánico. Un error parecido a la idea de la asociación política Hispanoamérica Unida, empeñada en hacer un Estado de la compleja multiplicidad hispánica y, lo que es peor, encima dejando a los territorios europeos de la hispanidad fuera de dicho Estado. Estos hispanistas no parecen darse cuenta de que es la plataforma hispánica la que está rozando en ambas junturas con ambas plataformas lusa y anglosajona; que directamente, entre sí, no se tocan.
De momento, América -el continente geográfico-, está siendo controlada políticamente por el latinoamericanismo ascendente en combinación con el anglosajonismo decadente. Aunque parezca que ambas hélades entran en conflicto, sus intereses frente al tercero hispano, son superiores a su competencia entre ellas. Son solidarias frente a la hispanidad, que es peligrosísima para ellas porque se asienta en el norte y el sur de América -además de que se desborda hacia Europa y Asia-.La hispanidad roza con ambas hélades: la anglosajona y la lusitana. Es por esto que los movimientos populistas, cuando inscriben sus pulsiones nacionalistas en torno al latinoamericanismo, acaban beneficiando tanto a Brasil como a USA. Estos movimientos desdibujan la línea de fracción y permiten ser invadidos por la ideología latinoamericanista y alienta la entrega de las capas basales de estas naciones a multinacionales, unas veces brasileñas, pero otras, y no pocas, a multinacionales americanas. El latinoamericanismo rompe el par conjugado de luchas de clases/lucha de Estados, ya que la atomización del mundo hispánico, sobre todo en el subconbtinente americano con países hispanohablantes de poblaciones menores de 30 millones de habitantes, deja inermes a estas naciones frente a las multinacionales apoyadas por Estados continente como USA y Brasil. Así ni se resuelve la dialéctica de clases interna ni se logra la ansiada soberanía que pregona el latinoamericanismo. Aún son más esclavos. Esto lo ve a la perfección James Petras cuando critica en telesur a uno de los más demagogos populistas latinoamericanistas, el más vendido a las multinacionales, el presidente saliente de UruguayJosé Mujica. Y algo parecido podríamos decir de Evo Morales, que sigue la senda de Mujica entregando la capa basal de Bolivia a transnacionales como Monsanto. No es oro todo lo que reluce en América, unos llevan la fama, como el corruptísimo gobierno de México, y otros cardan la lana.


Felguerinos, colaborador de El Repúblico Hispano

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