jueves, 17 de septiembre de 2015

Retrato de un emprendedor

Dídac Sánchez es el hombre del momento. Con 22 años, sin estudios y con quince empresas a su cargo, los medios de comunicación han caído rendidos a sus pies: para unos es el mejor empresario joven del año, para otros un sólido candidato a presidir la Cámara de Comercio de Barcelona e incluso hay quien ve en él un brillante criptógrafo que este año facturará cincuenta millones de euros gracias a su pericia en los negocios.

Con todo, es imposible comprender a Dídac Sánchez sin conocer su pasado. Porque en el pasado Dídac ni siquiera era Dídac, sino Diego Giménez Sánchez, el nombre que consta en su partida de nacimiento. En octubre de 2010 cambió el orden de sus apellidos (de Giménez Sánchez a Sánchez Giménez) y tradujo su nombre al catalán, de Diego a Dídac. Pero fue con su identidad original con la que el joven afrontó una interminable serie de sucesos que, aunque forman parte de su vida personal, resultan clave a la hora de dibujar su perfil y la complejidad del entramado empresarial que ahora regenta.

El 29 de mayo de 2005 es el día del principio del fin de Diego, cuando tan sólo tenía 12 años. Ese día el joven, por entonces residente en el centro de menores Casal Dels Infants del Raval, en Barcelona, quedó con José María Hill Prados, un empresario de 45 años que, tras comprar varias películas pornográficas con el menor, se lo llevó a su casa de Cervelló, donde abusó sexualmente de él. 

La escena se repitió dos semanas después, el 12 de junio, cuando Hill Prados volvió a incurrir en los abusos sexuales en el domicilio de Rodrigo Balseca, uno de los monitores que trabajaban en el centro del Raval. El asunto fue denunciado por el propio centro y Hill Prados ingresó en prisión provisional, donde permaneció desde el 18 de junio hasta el 24 de noviembre de 2005. 

El juicio se celebró casi dos años después, el 20 y 21 de febrero de 2007, y dio lugar a una sentencia en la que Balseca fue condenado a dos años de prisión por abuso sexual y Hill Prados a ocho años por un delito de abusos sexuales con dos felaciones y penetración. Además, al empresario se le incautó un disco compacto con material pornográfico de menores que añadió otros cuatro meses a su confinamiento.

Con el patriarca a la sombra, Diego y la familia Hill Prados llegan a compartir incluso la titularidad administrativa de una empresa. Fue en Passionware, una compañía de software fundada el 2 de abril de 2013 y cuyo administrador único era el propio Diego. Sin embargo, el joven duró muy poco en el cargo: en mayo fue cesado en favor de Alexis Hill Prados, otro de los hijos de José María Hill Prados. "Yo me dedicaba a diseñar páginas web, igual que Alexis. Por eso formamos una sociedad de la que soy administrador por hacerle un favor a Alexis, que tenía miedo a sus deudas", explica el emprendedor a esta publicación.


Giménez se vio en la necesidad de aceptar por pura gratitud: "¡Es que Alexis es su hijo! [de José María] Yo les quité sus empresas, a su padre, su patrimonio... al final todos han acabado dispersos por Europa, en paradero desconocido. Alguna vez hablo por teléfono con ellos, no voy a engañar a nadie, pero en el momento que dejo la relación societaria no quise tener más vinculación con la familia", detalla.

Buena parte de los internautas rechazan su historia e incluso se han creado hilos de Forocoches con el objeto de desmontarla. Dídac advierte que en los últimos días ha recibido amenazas y que demandará a todos tuiteros que le han acusado de estafa o que "me han dicho que soy el Pequeño Nicolás 2.0".

"El éxito es un deporte de riesgo en España. Cuando lo tienes, siempre hay alguien que desconfía de ti. A mí me llaman los medios, no yo a ellos; yo no quiero ir a hablar de dinero, lo que quiero es ayudar a la gente. Quiero comprar un edificio para los chicos que están en centros de menores. Eso no lo dice nadie", concluye el emprendedor.

Mesa de Redacción de AptsFelguerinos 

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