jueves, 29 de octubre de 2015

Juliana se rinde: "no nos humillen"


Se percibe agitación en Madrid. La ciudad está acostumbrada al ruido político desde hace muchísimos años y no se altera por cualquier cosa. Con el paso del tiempo y de acuerdo con las leyes de Darwin, los madrileños han adaptado su pabellón auditivo a la bronca constante. Criban el ruido y por una oreja les entra y por otra les sale, hasta que algo - una palabra, un gesto, una idea, un proposición...- activa su atención. Observé claramente este fenómeno en otoño del 2005, cuando el Parlament de Catalu-ña aprobó la primera versión del nuevo Estatut. Un ligero amperaje recorrió la barra de los bares. La gente no sabe mucho de leyes, pero tiene instinto para captar en qué momento se modifican las reglas del juego. Las encuestas registraron rápidamente una significativa reacción contraria -más intensa en Madrid y en Andalucía que en otras partes de España- y después pasó lo que pasó.

La derecha ha de actuar esta vez con tiento -sin renunciar al atractivo papel de Partido Alfa-, porque siendo muy fogosos los partidarios del castigo, puede que acaben siendo más numerosos los españoles que esperan una solución que no humille a nadie.

Enric Juliana




Mesa de Redacción AptsFelguerinos

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