martes, 6 de octubre de 2015

MasqApts: La Milf socialdemócrata

Ella una Milf socialdemócrata, estupenda, él, un cursi progre redomado

Los diarios de papel amanecen con dos ocasos de los que ya nos habían informado ayer los digitales. Uno, el verdaderamente importante, es el fallecimiento de la actriz y dramaturga Ana Diosdado; el otro, de no tanta relevancia -por no decir de casi ninguna para nosotros, los españoles-, es el de un autor sueco de novelas de policías y ladrones, Henning Mankel. En El País y en  Libertad Digital (los extremeños se tocan) se han empeñado en dar mucha más relevancia al fallecimeinto de Mankel que al de Diosdado. Pero, por mucho que se empeñe Losantos, todas las novelas juntas de Henning Mankel, jamás tendrán la décima parte de influencia en la sociedad española que tuvo la serie de tv Anillos de Oro

Ana Diosdado fue la protagonista y autora de los guiones de aquella serie estrenada en TVE en el año 1983, justo un años después de la llegada de los socialistas al poder. Gracias a su papel se convirtió en una de esas presencias de las que hablaba Santiago Armesilla en un magnífico artículo que comenzaba así: 

¿Qué ocurre cuando van muriendo aquellos que, para bien o para mal, en mayor o menor grado, han estado ahí desde que naciste, que han formado parte de tu Mundo Entorno cultural-mediático desde la infancia, que han entrado por tu retina o por tus oídos desde que tienes "uso de razón" y que pertenecen a un pasado siglo que hace trece años que pasó a mejor vida, un siglo que nos dijo adiós realmente en 1991 con la caída de la Unión Soviética y que murió para no regresar jamás el 11 de septiembre de 2001?


Desde entonces la presencia de Diosdado siempre estaría ahí, entre nosotros, tal vez en menor grado, pero ahí, periódicamente. Por sus trabajos teatrales, o por su matrimonio y divorcio de Larrañaga, o por sus apariciones en Sálvame junto a Jorge Javier Vázquez. Hoy, una vez que esa presencia se ha desvanecido,  lo que se destaca en los diarios y güebs noticiosas son sus obras de teatro, sus novelas, y se pone el acento en su talento com actriz y autora. Nadie lo duda. Pero para el gran público siempre será aquella abogada de mediana edad, casada y con tres hijos, que pretendía alquilar a unas viejas franquistas unas habitaciones en su señorial piso de Madrid para abrir un bufete en el que tramitar divorcios con su joven colega Imanol Arias.

La serie era una auténtico manual ideológico de los nuevos tiempos socialdemócratas, una vez cerrada la transición con el autogolpe de Tejero. Allí se esbozaba el nuevo mapa de ideas y costumbres, de cosas permitidas y denostadas, se señalaban los cauces por los que iban a discurrir la España monárquica y europeísta. Una guía de lo que se debía pensar en el "nuevo tiempo" del felipismo, sin duda la etapa más brillante del juancarlismo.



Cada capítulo era una píldora de la nueva moralina. Hasta a un niño como yo -bastante pequeño el año de la emisión de la serie-, le quedaba claro quienes eran los buenos, la pareja joven y enrollada, y los malos, las viejas caseras franquistas que alquilaban las habitaciones. Lo irónico del asunto es que Amelia de la Torre, la actriz que interpretaba a la peor de las viejas del primer episodio (en el que se moría y no volvía a salir en la serie dejando sola a Aurora Redondo), era la madrastra de Diosdado. De la Torre se había casado con el padre de la actriz en Argentina, donde éste se divorció de la madre de Ana, y había criado a la pequeña, que le tenía muchísimo cariño, durante todo el franquismo en España.

Anillos de Oro era una especie de Crónicas de un Pueblo en versión demócrata. Como en el felipismo, se cambiaba lo accesorio, los valores más superficiales del franquismo, pero se mantenía las relaciones de poder de siempre. La prueba es que al final de la serie, Ramón, el cursi personaje que interpretaba Imanol Arias (qué diría hoy aquel joven progre ochentero de este viejo sesentón, que tiene la mano larga con sus jóvenes compañeras de reparto, y se lo lleva en sicavs mientras el resto de actores las pasa de todos los colores para cobrar), al final de la serie quiere entablar relaciones decentes con la Milf Diosdado, que había enviudado de su marido, Xabier Elorriaga, al que había perdonado unos cuernos. El niño que yo era por entonces pensó: "pero si ella es una vieja, ¡cómo se van a casar!". Y mucho más en el año 1983. Cuando una señora de 45, como la Diosdado, era una señora al lado de un tipo de 28 como Arias. Simplemente, no había proporción entre los personajes. Lo lógico es que un tipo de casi treinta, y una señora de cuarenta y muchos, se encontrasen en la cama, echasen unos cuantos polvos fabulosos (ella en la bella madurez y él en la juventud experimentada), y siguiese una amistad, casi hermandad, reforzada por la época de conexión sexual. Pero plantearse que entre dos personas que se llevan casi veinte años, puede proyectarse cualquier programa de convivencia en común a largo plazo, es un delirio. Pero, ahí quedaban restos de las viejas relaciones de poder: "hacer las cosas como Dios manda".

Bien, aquí dejamos para el recuerdo el primer episodio de la serie. Que lo disfruten.



F.

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