miércoles, 28 de octubre de 2015

MasqApts: Revolución y decoro



La estética tiene suma importancia en las formas de presentar y proponer la República. Esto tal vez parezca fuera de lugar en una sociedad cuya vida pública ha perdido todo vestigio de pudor o decoro. Pero si lo meditamos, caeremos en la cuenta de que este consejo lo cumplen a rajatabla los que buscan un empleo, un amor o una secta religiosa de poder. En contraste con la izquierda transitiva de barba y pana, Robespierre jamás se presentó sin corbata ni peluca empolvada en las reuniones con los “sans-culottes”.

Antonio García Trevijano





Me gusta que Antonio Baños -que es nuestro enemigo político, porque prepara una revolución de derechas- use chaleco y corbata a diferencia de sus conmilitones. No entiendo por qué -como dice Trevijano arriba- para hacer la revolución hay que ir vestido como un desarrapado. Esto no quiere decir que haya que vestir con camisas de camisero y con traje a medida hecho en una sastrería, pero comprar una americana y una corbata en unos grandes almacenes no está de más. La dignidad de las ideas y su defensa comienza por el propio vestido. El decoro es una virtud revolucionaria.
Es indignante la moda de los partidos alternativos, a la que rápidamente se sumó IU, de ponerse camisetas con logos y mensajes; lo que demuestra que en el fondo no tienen nada que decir ni ideas que defender. Un gran aficionado a la camiseta era el antiguo líder de la CUP David Fernández, más conocido por blandir una sandalia ante Rodrigo Rato y darse un amoroso abrazo con Arturo Más, que bajo toda aquella fachada feroz, en el fondo, era el lanudo y desastrado perro que en cuanto los amos de la "casa nostra" le pasaban la mano por el lomo, ya era completamente feliz al verse integrado en aquel paraíso, en el idílico "oasis catalán". Baños fue otra cosa desde un principio.
Así marcaba la diferencia entre ambos líderes el conservador Salvador Sostres en un gran artículo: "Baños, que es un tipo educado y culto, mucho más duro que David Fernández, su antecesor en el cargo, ha dedicado su vida a luchar contra todo aquello que Mas es y representa, y que no puede causarle más repugnancia. Si en el fondo del corazón de David Fernández había una «tieta» convergente –por mucho que fuera el enlace de Otegi en Cataluña y por ello en su submundo se le conociera como «el chófer de ETA»–, Antonio Baños está hecho de piedra y Mas se equivoca si cree que podrá manejarle, porque este hombre suele dejar muy poco espacio entre lo que dice y lo que hace". Es decir, tras esas horrendas camisetas, que se ponían a propósito para las conexiones de los programas matutinos de análisis políticos cuando les realizaban entrevistas, se esconden hombres sin ideas ni temple. Baños, que posee ambas cosas, no se las pone, y acierta.





F.

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