miércoles, 17 de febrero de 2016

MasqApts: El mall mata

El mall o centro comercial, el terminal depredadro del Imperio USA que tenemos en todas nuestars ciudades


Me veo obligado a responder, mínimamente y por encima, un artículo de Rodríguez Pardo -que encima es un refrito de otro que había publicado con anterioridad- escrito para salir al paso de un post mío en el que destruyo su peregrina teoría de un Estados Unidos convertido en Imperio generador. Francamente, lo hago con desgana. En todo el artículo no hay más que ataques ad hominen, como que soy un buenista sin pedigrí, argumentos de autoridad, no he leído sus textos en profundidad (vamos, hay pensamiento que no necesita muchos sumergimientos porque la profundidad es de charca), o auténticas falsedades, como que no reconozco las morfologías estatales (¡anda ya!) y que creo en una lucha abstracta entre capitalismo y comunismo (hasta los iletrados de la cuenca sabemos que el Imperio universal es imposible). Pero Pardo, después de todos estos ridículos juegos, no despeja las dudas de lo que se discute: dar el fundamento del Imperio USA como generador (lo máximo que llega a fundamentar es que es generador porque bebemos mucha Coca Cola).


Sólo hay que repasar, sin meterse en muchas honduras, la segunda conferencia de Luis Carlos Martín de América fenómeno y realidad, para comprender . Un imperio generador tiene que incorporar a los sujetos y a las instituciones de estos que sean compatibles con los ortogramas imperiales generadores y destruir las incompatibles. ¿Qué instituciones o sujetos integra USA? Ninguna y a ninguno. Y no se trata de integrarlos de cualquier modo, sino de tutelarlos para que en un momento determinado los sujetos e instituciones puedan ser autónomos y gobernarse por sí mismos. De ahí que el proceso de fundaciones de ciudades a imagen y semejanza de la  Santa Fe española nacida en la Granada de 1492, en América abocase desde un comienzo a la independencia y emancipación de los territorios hispanoamericanos. Les estábamos dando los instrumentos con los que en un futuro podrían autogobernarse por sí mismos. ¿Dónde hacen esto los USA?

Todos somos una marca

Pardo nos quiere convencer de que las democracias de mercado pletórico son instituciones generadoras que elevan a los sujetos porque pueden consumir la pléyade de productos que se venden en los centros comerciales que el Imperio USA ha repartido por el mundo. Discute nuestro arguemto de que los malls, los centros comerciales, son centros que drenan y depredan los recursos de una economía nacional y la deja inerme frente a las multinacionales americanas, con el peregrino argumento de que los consumidores deben tener una cierta opulencia económica par poder acceder alos productos de los mall. Lo que pasa es que esa opulencia es mentira. Conjugados con los mall que hay repartidos por todo el mundo, una enorme red financiera, desvinculada de la economía real en 1973, y que no para de generar burbujas económicas (aquí sí, aquí si que tienes generación), crea un efecto riqueza falso que endeuda a los ciudadanos de las economías nacionales. El sistema financiero nacional abducido por el de los centros de poder anglosajones, genera una enorme deuda privada que, inevitablemente, acaba siendo pública y arrasa las matrices económicas nacionales de las que nos hablaba Gustavo Bueno en su “Ensayo sobre las categorías de la economía política”.

los clubes británicos como norma adoptada por la clase alta en las colonias.

USA depreda como esos pescadores que quieren un rendimiento rápido y utilizan artes intensivas que esquilman una zona de pesca, asolando el nicho ecológico y dejando en la ruina a los pescadores de la zona que viven de la recursividad de dicho nicho. Un imperio depredador no calcula en la conservación o recurso de una zona o lugar. Un imperio depredador sólo piensa en el rendimiento inmediato sin preocuparse por los sujetos o instituciones. Y no se puede justificar su acción por el hecho de que se consuman sus productos o adopten sus patrones los convierta en un imperio generador. También el Imperio depredador inglés dejo una red ferroviaria en la India, diseñada para la depredación del subcontinente; dejó clubs en los que las normas y conductas británicas fueron adoptadas por las castas dirigentes de la India; Inglaterra promovió la educación de estas élites en sus universidades sin que nada bueno repercutiese en los países de origen de esa élites, más bien al contrario. Nada de eso convierte en generador al Imperio británico.

Esta matriz de la economía política de una nación es el objeto de depredación del Imperio USA

El capitalismo USA depreda y hace finalmente inviables a los capitalismos nacionales (ahora quieren imponer el TTIP). No es comunismo contra capitalismo, como nos acusa Pardo -torticermente- que sostenemos, sino depredación de economías-políticas capitalistas reales por una economía capitalista Imperial depredadora. Es la dialéctica de Estados. Ya lo decía Platón “las cosas, por muy hermosas que sean, de nada sirven si no están vinculadas a su fundamento”. Una economía como la angloamericana, fundamentada en el casino digital de las bolsas y productos financieros metaeconómicos (¿hay que recordar lo que opinó GB de la bolsa de valores cuando le entrevistaron en un programa de Intereconomía?), que está desconectada del fundamento de la economía real, los Estados, sus capas y ramas, las matrices que conforman y que se anclan en la capa basal. Todo ese proceso depredador continúa con la intención de establecer un tratado de libre comercio que va precisamente en contra de los Estados y que convierte a sus ciudadanos en módulos desconectados de estos últimos, de su fundamento,  flotando en un espacio digital en el que todo es apariencia y no hay sustento real.




Por el contrario el comunismo del Imperio generador soviético exportó la doctrina marxista, y con ella toda la tradición filosófica occidental que comienza en Aristóteles, a lugares tan alejados y ajenos a la tradición grecorromana como China. Gracias al comunismo el Imperio del centro chino, depredado de forma feroz durante doscientos años por el inglés, pudo modernizarse y salir de la situación de atraso que lo ponía de rodillas ante los británicos. El comunismo ruso elevó a China hasta una posición de autogobierno y emancipación real tal, que provocó un conflicto chino-soviético. En Pekín no se aceptaban tutelas de Moscú, y  a pesar de que compartían sistemas políticos de la misma raíz, o tal vez por eso, tenía la autonomía suficiente para defender sus intereses estatales que entraban en conflicto con los de la URRS. Algo parecido pasó en la antigua Yugoslavia de Tito que vivió en paz y con una gran autonomía, manteniendo las distancias con el Imperio Soviético,  hasta que en los años 90´s con la caída del Gran muro y la desaparición del campo del socialismo realmente existente en Europa, fue objeto de depredación de las potencias occidentales causando las más sangrientas guerras en su suelo y despedazándola sin miramientos.





En esta respuesta rapidísima no podemos dar de paso la llamada de atención que nos hace Pardo por nuestra filia al cine useño. Sí, nos gusta el cine como a él le gusta el fútbol, deporte inventado en la pérfida Albión. ¿Va Pardo a dejar de ver o practicar ese deporte porque sea producto del pero de los imperios depredadores? ¿ Será que Pardo, como su admirada Aguirre, presidenta dimisionaria del corrupto PP de Madrid, también encuentra que Reino Unido es el colmo de la libertad política y un fabuloso Imperio generador?




También queremos subrayar el interesante momento que está pasando el filomat desde que el viernes pasado se emitiese en la 2 de RTVE el documental "La vuelta a la caverna" dirigido por Héctor Muniente. Se abre, muy tímidamente, eso sí, un línea interna de oposición al giro derechista capitaneada por Gustavo Bueno jr. Parece ser que es el miembro más joven de la familia, Lino Camprubí (todo queda en casa), quien encabeza la oposición conlos elementos más valiosos de Nódulo materialista, la generación de los nacidos en los 70´s c Pedro Insua, Atilana Sánchez Guerrero, etc. (excepto Rodríguez Pardo, que haciendo gala del energumenismo que le caracteriza, y como es un gañanazo, está en el bando de la carcundia). Nos alegra que se quiere poner freno desde el propio interior del filomat a la deriva carca, representada en DENAES, al intento de implantar una derecha primaria versión 2.0, envolviendo sus valores retrógados con fraseología  del filomat. No podemos estar más alegres por la apertura (timidísima, no nos engañemos) de esta línea con los elementos más válidos del filomat. Esperemos que los Giménez, Pardo, Robles y compañía vayan languideciendo frente al buen hacer de los verdaderos materialistas filosóficos como Insua, Camprubí, Guerrero y los Martín Jiménez.


F.

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