sábado, 12 de marzo de 2016

MasqApts: El Partido carolingio ibérico


¿Qué está ocurriendo en España? Los pueblerinos queremos saber qué dinámicas políticas se están dando en los salones del Palacio del Gran Poder, y así prepararnos para las consecuencias que tendrán sobre nuestras anónimas vidas. A mí siempre me gusta recurrir a los análisis de Enric Juliana, enviado y subdirector de la Vanguardia que juega a corresponsal polaco (figura montalbaniana) en la corte de F6. El de hoy, tengo que decirlo, me ha parecido un análisis chato. Normalmente a Juliana le gusta poner las cosas en un contexto amplio, europeo, que es el marco general en el que se envuelve nuestra política. Curiosamente hoy analiza el extraño movimiento de la suma PSOE+C´s desde el pedestre  punto de vista ibérico (que no hispánico). Juliana vería el engarce de los dos partidos como un habilidoso juego de táctica política en el que se crea un gran centro (el Gran Centro),  y se trata de desequilibrar a uno de los dos partidos de los “extremos” para facilitar la investidura del gobierno. Bien, pero ¿ese gran centro no sería el partido del “orden europeo”, el partido del “orden carolingio” del que en tantos artículos nos hablaba el propio Juliana?¿Por qué nos lo oculta Juliana?¿No sería mucho mejor llamara a las cosas por su nombre y reconocer que tanto C´s como PSOE ya han desaparecido y están conformado esta nueva fuerza política? (Estas son cosas que a los provincianos se nos escapan)


Hasta en la lejana provincia nos damos cuenta de la pelea que F6, el Ibex35 y el BCE están desplegando a favor de la llegada a los máximos poderes de la nación de dos políticos jóvenes e inexpertos. Dos políticos sin la experiencia, el bagaje ni las tablas necesaria para poner un pero al dictat económico europeo. Bruselas se la está jugando a esta carta en un momento en el que ha sido humillada en dos negociaciones: una con el Reino Unido, y otra con Turquía. El Gran Centro español de Juliana, en realidad, es un pequeño centro de dos partidos que se han visto obligados a presentarse, ya no coaligados, sino como un único partido, para presentar ante el electorado la apariencia de ser la fuerza política más votada por delante del PP y a mucha distancia de P´s (y así ocultar la posibilidad real del deseado sorpasso anguitista). Lo que comenzó como una comedia, como un teatrillo, está dando origen a una nueva formación política.

Rajoy el rebelde ibérico




Europa está en una grave crisis y se juega muchísimo en estas elecciones. Rajoy se nos ha convertido en una especie de Espartaco que se ha revuelto contra los poderes imperiales en defensa de sus huestes. Tiene que salvar como sea a su partido, a sus redes clientelares. Y para fijar su estructura de poder está dispuesto a negociar, nuevamente, los mandatos económicos del BCE como ya hiciese una vez (Ignacio Ramonet reconocía en en un programa de La Tuerka ante Pablo Iglesias, que sí, que Rajoy había evitado el rescate español y, por tanto, doblado el brazo del BCE; ver a partir del minuto 50). Rajoy es el gran problema de la UE.


Pablo Iglesias, por la propia dinámica interna del movimiento P´s (aún no es un partido vertebrado, eso explica la pelea con Errejón), tiene que plantear la negociación con el BCE porque es el núcleo generador del movimiento; sin esa negociación no son nada, no tienen bandera política, como reconocía Anguita en su última entrevista. Esta premisa hace imposible el pacto con los carolingios, ya que estos no quieren negociar el dictat económico.

La jugada vascongada



Hay algo muy llamativo: el silencio o, al menos, el pasar de puntillas de los medios sobre el no del PNV al Partido carolingio. Se nos había vendido desde ciertas terminales informativas que, a pesar de su escaso número, el apoyo de los diputados del PNV (en forma de abstención al menos, aunque era muy probable su voto afirmativo) era un aval muy fuerte para el Partido carolingio. El fracaso fue absoluto. En la remota provincia nunca vimos con claridad que desde las Vascongadas, una provincia en acelerado envejecimiento -como todas las de la cornisa cantábrica-, se fuesen a jugar sus jugosas pensiones, garantizadas por el fuero, para votar a un partido que si seguía los mandatos de Bruselas pondría su paraíso foral en tela de juicio. Es evidente que Rajoy y Urkullu tiene un pacto de hierro oculto. Es Rajoy quien garantiza la foralidad vascongada frente al BCE. Y esta es un prueba más de la debilidad del Partido carolingio, y de la sagacidad política del brumoso Rajoy.


El eje que político de este comienzo de siglo (bueno, no tan comienzo si colocamos el inicio en la caída del Gran Muro en 1989) ya no es la abstracta dicotomía del par izqueirda/derecha, sino la posición frente al BCE y su diseño de Imperio posmoderno, como torpemente descubrió el bueno del presidente de Barroso. Todo está prefigurándose lentamente. Veremos que morfología van adquiriendo las fuerzas políticas a medida que nos adentramos lentamente en las aguas de este siglo. Por el momento C´s y el raquítico Psoe ya han roto el fuego y dan los primeros pasos para formar el Partido Carolingio de la península ibérica. Rajoy, viejo político que se las sabe todas, ya ha apuntado, tímidamente y de forma muy difusa, otra línea en un artículo del diario El País: Somos los hispanos de Europa. Pero de esto nos hablarán los profesionales a los que bien se les paga. Nosotros dediquémonos a nuestras mundanas labores provincianas.

F.

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