lunes, 11 de abril de 2016

MasqApts: Diablerías

El angel caído 
Esta mañana, en lo de Losantos, estaban dándole con todo a Mariano Rajoy en la tertulia del club de los sexagenarios: Pedro J Ramírez, Luis Herrero y el anfitrión. Cuando, como diría García, saltó la noticia: Mario Conde estaba siendo detenido por blanqueo de capitales. Y entonces, entre bromas y veras, los tres veteranos periodistas comentan la noticia y (a partir del minuto 50) se meten en la extrañísima conversación que sigue:



Pedro J Ramírez: La esposa, la mujer, del que había sido vicepresidente de Banesto, Dicky Gómez-Acebo; yo escuché de sus labios decir sin titubear, hmmm..., no como una observación irónica, sino como una constatación de la realidad: Mario es el diablo. Y ella lo creía, que era la encarnación del demonio. Y que en calidad de tal había llegado al Vaticano a predicar sobre ética a Juan Pablo II.
Luis Herrero: Toda esta historia  de la magia negra, de las misas negras, de la adoración al diablo, bueno... Hubo un momento en que en Banesto cundió el pánico porque se sabía que él encargaba a algunos de los chamanes de la República Dominicana y, sobre todo, ¡efectivamente! [dirigiéndose a Losantos, que morcillea indicando que los chamanes son de Haití] de Haití, que hicieran vudú con los rivales que se iba encontrando en su carrera política, incluso de aquellos que, dentro de la estructura bancaria, se oponían a sus designios. Y claro, cuando aquello trascendió y se vio que había una gente que se ponía enferma, que otra se contagiaba de no sé qué, hubo una auténtica oleada de pánico. Pero yo creo, y a ese asunto le dediqué una parte de mi tiempo, que él lo hacía por esa especie de necesidad turbulenta de experimentar todo, de no dejar experiencia sin catarla personalmente, que no era por un convencimiento o una creencia .... ¡vamos!
Losantos remataría la jugada contando que había tenido una conversación informal con él a la salida de un debate televisivo, el famoso gato al agua, en el que lo había visto "que estaba pallá". Literalmente. Supongo que todo esto es para ahondar en el desprestigio de un personaje con el que los tres sexagenarios, coetáneos suyos, tenían cuentas pendientes. Pero, con todo, es tenebrosa la imagen de ese segmento de la sociedad que nos revelan esta clase de anécdotas. Por lo visto la clase altas del país, esa que ocupa los consejos de administración del Ibex35, vive en urbanizaciones de lujo, va a cacerías, se visten en con trajes hechos a medida, en definitiva, ocupa los puestos más altos de la sociedad: cree en misas negras y satanismos. Sudores fríos entran al pensarlo. Y se vienen a la cabeza los consultorios del entonces honorable Pujol con la bruja Adelina. Más sudores fríos. Cuando la clases alta de un país (clases que no para de hacer campaña por el desmantelamiento de las estructuras estatales, que son hijas de la racionalidad, y ¿substituirlas por el poder de esta clase y sus supercherías?) se entregan a la irracionalidad, las revoluciones que ordenen las cosas racionalmente no andan lejos.


F.

1 comentario:

  1. La medicina para lo que usted diagnostica, Fdez., anda bien a mano. Los consejos de nuestro buen fray Benito Jerónimo Feijoo son muy útiles.

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