lunes, 14 de noviembre de 2016

De Chinos y españoles vistos desde el siglo XVIII


Los diversos caracteres de las naciones son una mezcla de vicios y virtudes, de buenas y malas cualidades. Las mezclas acertadas son aquellas de las cuales resultan grandes beneficios, con frecuencia insospechados. De otras, resultan grandes males, también insospechados.
La buena fe de los españoles ha sido famosa en todos los tiempos. Justino nos habla de su fidelidad para guardar los depósitos: a veces, se han dejado matar por mantenerlos en secreto. La fidelidad que tenían antiguamente la conservan aún hoy. Todas las naciones que comercian en Cádiz confían su fortuna en los españoles y nunca se han arrepentido de ello. Pero esta cualidad admirable, unida a su pereza, forma una mezcla de la que resultan efectos perniciosos: y así, ante sus propios ojos, los pueblos de Europa hacen todo el comercio de su Monarquía.
El carácter de los chinos está constituido por otra mezcla que contrasta con el carácter de los españoles. Su vida precaria les da una actividad prodigiosa y un deseo de ganancia tan desmedido que ninguna nación comerciante puede fiarse de ellos. Esta infidelidad reconocida les ha conservado el comercio con el Japón; ningún negociante de Europa se ha atrevido a hacerlo en su nombre, por muchas facilidades que haya tenido para emprenderlo por sus provincias marítimas del norte.


 Montesquieu 

Mesa de redacción de AptsFelguerinos

jueves, 10 de noviembre de 2016

La hermosa pastorcilla...


Iskra Lawrence es una de nuestras favoritas en la redacción de AptsFelguerinos...


hemos encontrado estas flotos en plena foresta...

voluptuosa naturaleza...


no hemos podido evitar la fantasía pastoril. Una fantasía pastoril schubertiana, Iskra es nuestra Rosamunde,
 nuestra pastorcilla-princesa de los bosques que acabará siendo elevada al trono...


Mesa de Redacción de AptsFelguerinos

martes, 8 de noviembre de 2016

Repúblico Hispano: El oboe de Boaventura


Mientras todos los vendidos de este país se burlaban de Ramón Espinar -en el fondo por no ser pobre-, examinando hasta la ultima gota de euros de su cuenta corriente, y la de su mentor  -como el Pisuerga pasa por Albacete, también la del ala monederil-, por el nefando pecado de ser candidato regional de Madrid del Podemos inicial y radical, al que intentan descabalgar del modo que sea los pedores mediáticos para imponer al mirlo rosa de Rita Maestre y demás subproductos emo-liberales más comprensivos con el Régimen (las féminas siempre como puerta de entrada del capitalismo, salvo sonadas excepciones), daba una charla en Barcelona  el gran Boaventura de Sousa Santos.

No estaba anunciado en ningún sitio. Yo me enteré porque me invitó una amable amiga. Acudí a la Iglesia jesuita del Sagrado Corazón, sita en la Calle Caspe,  a escuchar la conferencia y, como no podía ser de otro modo, me encontré que buena parte del público lo integraba personal del núcleo duro de la vieja IU en los 80´s, gente informada y de bien,  que salieron despedidos como tiros, junto con algunos jovencitos heterodoxos -como un servidor-, cuando se armó Iniciativa.


G8 de Génova

El ambiente activó los resortes proustianos de mi memoria. Se hicieron presentes los recuerdos de los años de manifestaciones antiglobalización que arrancaron con los movimientos de Seattle. Reconocí a muchos de los que dormíamos en aquel pabellón de Niza, haciendo  parada y fonda camino del G8 genovés, gente de Izquierda Anticapitalista, algunos Colaus..., allí fue donde tuvimos las primeras noticias   de  que pronto se iba a organizar el  Foro de Porto Alegre, lugar en el que se intentaría montar un movimiento «más potente». En aquel  fervorín antiglobalizador y anticapitalista, en el cenit de la juventud, grandes esperanzas y expectativas se abrían mientras me rodeaban  los 30.000 policías embutidos en sus armaduras que tomaban la ciudad, no sé si como escolta de los protagonistas de la Cumbre del G-8 o de los manifestantes que nos oponíamos. En medio del tráfago de sirenas, policías, y atractivas manifestantes antiglobalizadoras -supongo que también habría atractivos manifestantes, pero no me fijé-,  hacía cálculos tratando de encontrar alguna remota posibilidad de convertir en realidad la quimera de viajar a Brasil. Al final, como el resto de pijos universitarios que engrosábamos a los antiglobalizadores, nos estrellábamos con el pastón que costaban los vuelos. La clase media europea daba para lujos solidarios continentales, pero los transoceánicos eran harina de otro costal.

Foro de Porto Alegre

El foro de Porto Alegre -al que sólo podrían ir gentes de izquierdas de familia acomodada, tal vez Ramón Espinar- fue un cónclave fundador y generador de un nuevo modelo político. En Porto Alegre se gestó, en parte gracias a la pericia del jesuita Boaventura de Sousa Santos, la mutación del Movimiento antiglobalización, que tenía sus  orígenes en el anarquismo estadounidense del radical John Zerzan, en el gran movimiento socialista latinoamericano del siglo XXI.  El movimiento pasó de la  utopía, lo difuso y el escapismo abstractualista,  a tomar cuerpo en planes políticos orientados a un socialismo más concreto y definido en la América española y portuguesa de la mano de Hugo Chávez, Correa, Lula y como representante actual el Papa Francisco.

Boaventura de Sousa Santos

Boaventura fue decisivo para dar un nuevo color, una nueva armonía, al movimiento antiglobalización en el marco de las alianzas socialistas latinas. Ante una cuestión polémica, en lugar de eludirla o afrontarla en el lenguaje dominante demonizador, se inventa, poéticamente, un concepto propio, que redondea esa arista cortante con la que se pretende atacar a la  «sistema oficial» y que antes, normalmente, se volvía doble filo para acabar hiriendo a quien se enfrentaba a dicho «sistema oficial»  utilizando las  armas de los bienpensantes y serviles.

Boaventura reconduce el amasijo del anarquismo de inspiración roussioniana, recuperado por Zerzan, introduciendo el jesuitismo tomista, llenándolo de contenido, transformándolo hasta convertirlo en una corriente irreconocible. Es la táctica que desplegarían los jesuitas en su ataque contra el protestantismo, tomando la línea de los calvinistas, secta protestante menor, que promovía teorías antimonárquicas, ya que al ser la confesión protestante más débil e imponerse la doctrina del «cuius regio, eius religio», promovida por los príncipes protestantes que favorecían el luteranismo frente al catolicismo, acababan siendo perseguidos por los luteranos, igual que los católicos, acusados de profesar una confesión diferente a la del príncipe. Este conflicto entre luteranos y calvinistas sería el germen de la democracia americana. El jesuitismo bebería en las mismas fuentes que los calvinistas, pero con una intención muy diferente: reafirmar la Monarquía Hispánica, una monarquía compuesta y católica, una confederación de reinos, atacando las monarquías nacionales absolutistas y reformando los poderes del papado, para evitar escisiones como la de Lutero en lo venidero. Los jesuitas estarían en medio de la pelea, en el centro del turbillón histórico de unos siglos muy especiales en los que iría cristalizándose la modernidad. 

La Compañía de Jesús sería la gran protagonista de la Contrarreforma, defendiendo una norma racional política basada en el tomismo católico. Temidos por la inteligentsia protestante y por reyes como Jacobo I  de Inglaterra, partidario del cesaropapismo, que literalmente los aborrecía. El filósofo americano G.H.Sabine reconocerá el papel de los jesuitas en esos siglos con admiración en su «Historia de la teoría política» escribiendo lo siguiente: «La contrarreforma tuvo un éxito asombroso. No sólo detuvo de una vez para siempre el avance del protestantismo, sino que creó la esperanza -o el temor- de que la Iglesia Católica pudiera volver a conquistar las provincias perdidas. En esta resurrección militante no hubo ninguna fuerza de mayor importancia que el ideal de organización misionera de la Compañía de Jesús. Fundada en 1534 y obligados sus miembros por el juramento más estricto de obediencia y negación de sí mismos, la orden atrajo a su seno en el siglo XVI no sólo a hombres de capacidad administrativa, sino también a algunas de las cabezas más capaces de la Iglesia de Roma. Las escuelas y los eruditos jesuitas figuraban entre los mejores de Europa; el extraordinario temor con que los consideraban sus adversarios estaba justificado por su capacidad».


Ruinas de la reducción de Jesús de Tavarangué

Pero la norma política de la teología protestante, secularizada definitivamnete en el siglo XVIII bajo los ropajes de la Ilustración -germen del fascismo nacional, que apuntaría Gadamer-, caló en uno de los reinos de la península ibérica. El ilustrado  Marqués de Pombal, tomando una medida sin precedentes que pronto seguirían España y otras reinos católicos infectados por el virus ilustrado, expulsó a los jesuitas. La Compañía entró en conflicto con Portugal por un asunto americano, las reducciones guaraníes de la parte oriental del río Uruguay que España entregó a Portugal por la firma del Tratado de Madrid de 1750. El antecedente de la depredación de América latina, las famosas venas abiertas, no se daba entre una arcadia perdida indigenista y la civilización europea, sino entre dos normas europeas: el catolicismo tomista que defendía el jesuitismo, y el catolicismo jansenista, de moda francesa y gestado por Cornelio Jansenio, católico holandés, del que eran partidarios los ilustrados como atajo a la racionalidad política protestante y paso al nuevo cesaropapismo del «Estado moderno».

Si en una faja  del norte del continente americano, como setenta años después escribiría Tocqueville, se estaban poniendo en marcha las teoría calvinistas de representación, nacidas del conflicto con los luteranos; en el sur una revolución parecida se estaba produciendo bajo el amparo de los hábitos de la Compañía de Jesús. El jesuitismo y el ordenamiento jurídico de la Monarquía Hispánica, que protegían a los indígenas de la depredación y el esclavismo de los Imperios heriles europeos, eran el lecho en el que germinaba una sociedad nueva, un injerto del tomismo en tierra americana que promovía una sociedad cuya norma era una especie de «socialismo cristiano», en el que los indígenas eran elevados a una nueva condición de civilidad en centros poblacionales gestionados por ellos mismos. Todo acabó con la imposición de la «norma jansenista», que trajo la racionalidad protestante, la decadencia al sur de Europa y la miseria a la América portuguesa y española.

Aquel conflicto está bien representado en la película La Misión de 1986, protagonizada por Robert de Niro y Jeremy Irons. Uno de los momentos más brillantes de la película es la escena en la que el padre Gabriel - personaje principal protagonizado por Jeremy Irons- se enfrenta con un oboe a las fieras tribus guaraníes y, a medida que va tocando la melodía, el instrumento se va transformando en la más fabulosa arma revolucionaria. Boaventura escribe en su texto «Nuestra América» una nota a pie de página: «También habría mucho que aprender de otra tradición olvidada o marginalizada, una reflexión filosófica realizada en la primera modernidad occidental -siglos XVI y XVII-, la modernidad ibérica, en especial la reflexión filosófica de los conimbricenses, los jesuitas - pero también los dominicos- que enseñaron filosofía en el Colegio de las Artes de la Universidad de Coimbra a partir de 1555».

En esa iglesia de los jesuitas de Barcelona, como si Boaventura tocase el oboe revolucionario, volvió a resurgir la tradición olvidada, la del padre Gabriel, la de la norma política tomista de las reducciones del oriente del río Uruguay, que contraponiéndose a la norma racionalista que procede de la secularización protestante de los ilustrados escoceses como Adam Smith, David Ricardo, la norma de la democracia de los calvinistas del norte del continente, no considera al otro como una fuente de riqueza, como un recurso económico explotable, que, como dejase escrito Cervantes en el Quijote, el otro es un ser con el que uno siempre debe mantener relaciones de generosidad, unas veces, y de firmeza, otras, pero siempre envueltas de compadecimiento, de capacidad de entendimiento del prójimo. Esa fue la batalla que perdieron los jesuitas frente a los ilustrados jansenistas. Aunque no del todo, porque ese poso sigue ahí siglos después y se reaviva de tanto en tanto, como se reavivó en el Paraguay con la victoria del ex-obispo Fernando Lugo, y vuelve a renacer con la racionalidad tomista secularizada de Boaventura de Sousa Santos y su «epistemología del sur».

Cuando Boaventura empezó a tocar su oboe, yo cogí mi cuaderno y estas son algunas de las notas surgidas que tomé al vuelo:



"Pensábamos, hace solo unos años, que habíamos llegado al fin de los trabajadores sin derechos. Pensábamos, también, que el racismo había sido vencido. Sin embargo, no sólo ha sido vencido sino que , además, en Europa,se está mezclando, en un cóctel explosivo, junto con la islamofobia"

"Si Dios fuera un activista de los Derechos Humanos no distinguiría entre ley y naturaleza, no miraría con desprecio a los practicantes de la pachamama"

"Del siglo XVII al XIX, diez millones de esclavos fueron llevados de África a América. Solo en el 2015, dos millones cruzaron el Mediterráneo en balsas"
Universidad de Coimbra

"Yo soy católico como soy comunista, una vez que lo eres ya no puedes dejar de serlo"

"El hueco de la teología de la liberación no ha sido rellenado por ningún tipo de teologia clásica contrarreformista, de esas que reclaman los puristas sobre el papel, sino por los pentecostales y la teología de la prosperidad (Dios está de lado de los ricos). En las 23 comunidades más miserables de Brasil, en las últimas elecciones, eligieron a 23 millonarios como alcaldes"

"Yo soy de un país colonizador, Portugal, pero no me lamento por las independencias de sus colonias"

"Ningún vencido ha llegado nunca a la Universidad"

"Las agencias de rating son utópicas. Nos dicen que no hay alternativas. Y mientras cada día, de mi casa a la Universidad de Wisconsin, que vivo al lado, en el país más rico del mundo, me encuentro a quince durmiendo en la calle"

"Las sociedades europeas son sociedades fascistas. Hay una exclusión radical de la mayoría de la gente. Gente que en un solo día pasa a ser excluida para siempre de la sociedad. Desde un político combativo hasta a un africano que va por la calle y le piden la documentación y chao"



"Los Derechos Humanos han sido inventados únicamente para las exclusiones no abismales. El problema es que cada vez más, las exclusiones son abismales"

"Dios viviría en la línea abismal. Y su calvario sería vivir en los dos lados. Sería el único para el que existiría el otro lado de la línea abismal"

"Nuestros misioneros, españoles y portugueses, obviamente sabemos desde Vitoria, que cuando llegaron a América, tenían las tierras libres, era algo presuntamente coyuntural del momento. Y desde entonces, siguen siéndolo. Y de eso se aprovechan las grandes corporaciones, las cuales firman contratos con los gobiernos y los campesinos que están allí no cuentan. Son tratados como subhumanos, están al otro lado de la línea abismal"

"Los franceses y los ingleses no supieron qué hacer con las 10.000 personas de Calais. En una ciudad del Norte de Nigeria tienen 4.000.000 de refugiados; y la ciudad los aguanta, vive con ellos"

"A mí lo que más me molesta es ver a estos sirios que son ingenieros, sociólogos, médicos; y los ponen en campos de entrenamiento. ¡Cuánto conocimiento desperdiciado!"

"Tenemos el récord histórico de muros en el mundo para dividir a las personas; y el récord de fluidez para la circulación del capital"


"Europa es Alemania"

"Yo he visto a ministros colombianos hablar con representantes de pueblos colombianos. Y los del pueblo dicen:
 -Espere, tenemos que consultar con nuestros antepasados.
 Y el ministro:
 -¿Pero estáis locos? Venga pues consultad.
 -Señor ministro, lo sentimos pero solo podemos consultar con nuestros antepasados en la luna llena.
 Al día siguiente toda la prensa colombiana tituló: Los indígenas se niegan a hablar con el ministro de Medioambiente"

"Lo más preocupante es cuando la religión católica participa del capitalismo. Todo el mundo debería leer el libro de Breivik, el noruego que mató a 83 jóvenes socialistas noruegos: "2083". Es una oda de fundamentalismo cristiano al servicio del capitalismo"

"Dios, definitivamente, no estaría con los Derechos Humanos, sino con las Epistemologias del Sur; es la manera de frenar la desafección hacia la Iglesia Católica"

"Stalin deportaba a las comunidades, pero como imperio, era mucho más respetuoso que los estados-naciones, lo hacía por cuestiones de seguridad"

"En Argentina, los Kichnner no crearon transportes colectivos sino que dieron dinero a los pobres para que se compraran carros y luego pasó lo que pasó, que ganó Macri"

"Hay que fomentar un cambio de estilo de vida a un modelo más parsimonioso"

"¿Por qué mataron a Gadafi? Gadafi era el que regulaba el paso de África a Europa de los emigrantes. Pero era más necesario crear un avispero para controlar el petróleo. "

"El Papa Francisco es el político más de izquierdas del mundo"

"La pregunta sobre la ley de violencia de género es de las más delicadas. Hombres y mujeres son diferentes. Las mujeres quieren ser iguales a los hombres, el problema es que con este pensamiento podemos acabar con la familia, si nos saltamos las diferencias. La familia es el cuidado, el cuidado que nos protege del capitalismo. El cuidado entre la mujer y el hombre. La ley de violencia de género, con sus buenas intenciones, puede estar acabando con esta relación de cuidado y llevándola hacia una relación de desconfianza" 

Raúl Muniente 

lunes, 7 de noviembre de 2016

99 al rojo





Mesa de redacción de AptsFelguerinos

AptsBrigadoonianos


Brigadoon (1954) es un film musical de MGM realizado en CinemaScope y Agfacolor basado en la obra homónima de Broadway, escrita por Alan Jay Lerner y Frederick Loewe.Tommy Albright (Gene Kelly) y Jeff Douglas (Van Johnson) realizan un viaje a Escocia pero se pierden en medio del bosque. Allí encuentran Brigadoon, un pueblo mágico que aparece un día después de cien años. Tommy se enamora de la chica del pueblo, Fiona Campbell (Cyd Charisse), aunque su amor sea extremadamente difícil.

Wikipedia




Volvemos como el pueblo de Brigadoon, pero no sames por cuanto tiempo....















Mesa de Redacción de AptsFelguerinos

sábado, 5 de noviembre de 2016

Repúblico Hispano: Nuestra Izquierda


La socialdemocracia es Europa, el Sur, nuestra izquierda, es Iberoamérica. Porque sobre la cuestión nacional no es Europa sino Iberoamérica a dónde hay que mirar, pues Francia montó un Estado cultural desde arriba "eliminando" los patois desde un Estado absoluto previo, Alemania de Estados regionales montó una cultura nacional para montar un Estado nacional cultural. La cuestión es que a nivel institucional la Monarquía Católica no podía pasar por ese jacobinismo, pues poseía amplias comunidades culturales, sintonizadas, pero no ecualizadas. Por eso se fraccionó, ni ha conseguido establecerse como Estado nación al modo francés, y es un delirio dividirla en Estados culturales al modo alemán. Nuestro ramaje institucional es una sobrecultura internacional, Estados nacionales intermedios y comunidades culturales intranacionales. El Estado nación está cuestionado, y principalmente en Francia porque está sobrepasados por otras comunidades herederas del Barroco, y el Alemán de la Europa de los pueblos llegó hasta donde llegó.

La pelea entre afrancesados jacobinos contra germanófilos heideggeraianos es un bucle, y desde nuestras coordenadas institucionales inviable. Otra cosa es querer borrar el Estado, la Nación política, la cosa no va de eso, sino de saber que con eso no es suficiente y de por qué no va a resolver los problemas, pues su posición es la de canalizar a las comunidades intranacionales, con sus culturas específicas (defendiéndolas) con la cultura internacional, universal que nos envuelve y nos posiciona en el Globo.

Héctor Ortega