lunes, 27 de marzo de 2017

Contracrónica: De puños, rosas y catacumbas

        
Reunión del PSOE en 1968

         Leo esta mentira en un periódico: "Y eso es importante, porque el Partido Socialista Obrero Español es un partido familiar. La militancia y el amor al partido se transmite de padres a hijos –sin ese factor no se entiende el resurgimiento a partir de 1975– y la organización se concibe a sí mismo como una familia. Una familia siempre peleada, pero una familia al final del día. Recordemos el latiguillo de los años ochenta en la prensa española: la familia socialista". Por estas cosas que el periodismo es un oficio, en mi humilde opinión, del pasado. Ya no hay papel que lo aguante todo. Cierto que aún queda gente -la inercia del pasado- que traga con ruedas de molino; aunque decir, como escribe Juliana, que los socialistas eran una especie de cristianos de la Roma imperial que estuvieron cuarenta años en las catacumbas pasando de padres a hijos la buena nueva, me parece excesivo. Juliana ha acuñado un nuevo fase histórica: la criptosocilaista. Si los comunistas levantaran la cabeza...


          La teoría no es del todo original porque el director José Luis Garci ya había filmado una película que, más o menos, tocaba el tema: Asignatura pendiente. Un film muy triste y melancólico sobre los años perdidos (es bastante increíble que unos treintañeros como los protagonistas, con toda la vida por delante, se pongan tan llorones. Pero bueno... es la cosa del cine). Pepe Sacristán, protagonista de la película, es un socialista que vive en la catacumba del desarrollismo franquista con su señora, sus hijos, y un seat 131 supermirafiori del paquete. Estaba muy frustrao el hombre. Pero arregla la frustración maravillosamnete cepillándose a Fiorella Faltoyano, que está estupenda, hasta que la manda a freír espárragos con la llegada de la cosa transicional poítica.

La catacumba, echando siestitas con Fiorella, se lleva mucho mejor...

          Umbral lo de la transición la explicó de otra manera tomando como argumento de autoirda los dichos de un empresario llamado Barreiros, suegro de dueño de periódicos, que explicaba el panorama tras la llegada del inevitable hecho biológico: "la falange será la izquierda y los del opus la derecha". Demasiado fácil. Pero ya decían en aquella de vaqueros que en los papeles se imprimía la leyenda y todo eso. Pues así seguimos. Mientras el poco papel que queda lo aguante...

F.

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