lunes, 27 de marzo de 2017

Contracrónica: Look me in the eyes


          -¡Mira!-Le enseño a Vanessa las últimas tetas que he colgado en Apts.-¿Te acuerdas cuando estábamos en casa de mi güela? Uno de los momentos que jamás olvidaré, creo que será uno de esos fotogramas veloces que dicen que pasan en el último minuto de mi vida, es aquella imagen en la que te ponías el sujetador cuando habíamos acabado lo nuestro, aquellos asaltos en la oscuridad sobre la vieja cama de mi tía. Puedo verte ahora desnuda, en la penumbra, tratando de vitar que te viese de cuerpo completa a pesar de haber combatido sexualmente, te ponías a toda velocidad el sujetador, como si fuese un cinturón, abrochándote el broche que va en la espalda a la altura del ombligo, y luego rápidamente le dabas la vuelta y tirabas de las gomas de los tirantes enfundando en las copas aquellas dos tetas, enormes, blancas y blandas como la masa de pan a punto de entrar en el horno, con aquellos dos enormes manchas rosáceas que nimbaban los botones de los pezones… ¡Qué marvilla! ¡Qué jóvenes! ¡Qué guapina estabes en pelotas, pequeñina y gordita, con la piel tan tersa, qué gracia, el concepto de gracia como armonía, cuando hacías todos aquellos movimientos! 

 Y la buena de Vane tragó el café justo a tiempo para soltar una carcajada y con una mirada llena de cariño, de vieja amiga que te reprende con amor, decir:

 -Ferny…. Lo va a leer mi alter ego analógica y al final tendrás problemas. 

-¡Si esto no lo lee nadie! 

-No lo lee nadie, pero lo pueden leer. Además, si estás pensando en hacer los programas de radio y alguien te reconoce, esto lo tendrías que borrar. Ferny, cariño, ya estás mayorín para estos juegos. Bueno, estamos mayorinos tú y yo, ¿por qué no te centras en les coses eses de la filosofía política? No sé, vida, podrías ser un Epinas de esos de los que tanto me hablas. Tú mucho lirili y mucho filosofeo, pero al final siempre a vueltas con mis tetas. ¡Uff, qué fijación fíu!

-Espinosa, chatina, Benito Espinosa. Y precisamente porque estoy talludito, se esfumó esa arrogancia de escribir sobre temas sublimes. Cuando uno envejece, se va marchitando la altanería juvenil y con ella esos bobos sueños de grandeza desproporcionados. Uno echa de menos las pequeñas cosas que, en su momento, no supo reconocer como grandes momentos de su vida. Yo creo que uno de esos momentos fue retozar entre esos maravillosos melones tuyos. Y, la verdad, ¿hay algo más divertido que hablar de tetas y, más concretamente, de tus tetas? 

-No sigas, bobu… Que me pongo tonta. Verás como lo lea ella… 

-¡Que no lo lee, muyer! 

-¿Y el programa de radio?¿Por qué no abres otro blog? 

-Y traicionar a mi fiel Apts. Ni hablar. Hoy en día los blogs no los lee nadie, ya están viejos en esto de la blogosfera. Nadie los lee. Podría escribir aquí nuestro nombres y apellidos completos y nadie, absolutamente nadie, leería nada. 

-Tú sabrás. Yo me vuelvo al Merca que se me ha acabado la media hora del café. ¿Te veo el jueves?

Me dice mientras recoge sus cosas de la mesa, se ajusta el jersey y se desabotona un botón de la camisa, para que se vea un poco de canalillo, muy poco, entre la camisa y el pico del jersey del Merca. Y se va riéndose en dirección del Merca diciendo:

- Y mírame a los ojos, Ferny. ¡A los ojos!


F.

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