lunes, 6 de marzo de 2017

MasqApts: Barcelona international (a pasolinianian view)


En [el festival de cine de] Berlín había cascos con traducción simultánea al inglés, español y francés. Pero me han contado que acaban de quitar el español. Hace muchos años lo intentaron pero nos sublevamos. Es la única vez en mi vida que yo he pedido firmas para algo. Algunos colegas catalanes la negaron. Internacionalistas, que eran ellos.
 Carlos Boyero

Y, tal y como ocurre con los macrofestivales, los espectáculos de grandes recintos que se celebran en Barcelona atraen a un creciente número de público extranjero. Los vuelos de bajo coste, en paradójico contraste con el elevado precio de las entradas, hacen que año tras año las giras internacionales sean cada vez menos para los barceloneses y cada vez más para los turistas. Como los partidos del Barça en el Camp Nou, el Parc Güell o las Ramblas. [...]A los que no se oye hoy ni por asomo es a los revendedores. Hoy es un día triste para ellos porque Rihanna no ha agotado las entradas de su único concierto en España. Y esto, para una pop star de primer orden, es toda una noticia.[...]Otro detalle de hacia dónde se encamina Barcelona como ciudad: la explanada que queda entre el Estadi Olímpic y el Palau Sant Jordi está hoy cerrada al público. Es vía pública, nunca mejor dicho, pero la organización del concierto ha conseguido vallarla (cabe suponer que con permiso del ayuntamiento), así que hoy solo podrá disfrutar de ella quien tenga una entrada para el concierto. Si esta noche alguien que no ha podido pagarse la entrada quisiera oír a Rihanna desde la calle, no podría.

El Confidencial



Apuntes munienescos al pasoliniano estilo 


   "Hay un runrun, muy vertical, de arriba a abajo, como todo lo vertical, eso sí, camuflado, de que a día de hoy Madrid mola más que Barcelona, a causa de todo el tinglado de la Generalitat y su suprematismo oficial.
    Lógicamente hay que desconfiar por sistema de todos los medios de comunicación, así que habría que ver de dónde surge esta moda de!la promoción de ese político, periodista, sociológo o intelectual que no es catalán y esta afincado en Barcelona y que trabaja para un medio de Madrid denunciando la situación catalana.
    La gracia precisamente de Barcelona y de esa ensalada suya de suprematismo racial y plutocracia familiar de la Generalitat es que la gran masa de la población quedaba excluida del sistema. Nunca alguien que no fuera catalán duraba mucho en una columna de un medio catalán. El mismo Podemos (el único movimiento político actual capaz español capaz de crear un mundo nuevo), bajo la supervisión de Errejón, se cuidó mucho, en un error gravísimo (si no fue adrede) de incluir en las listas catalanas a gente que no lo fuera -esto entra en la constelación errejoniana habitual de tomar a todos los que vivimos en Barcelona de gilipollas sentimentales fácilmente engañables con buenas palabras-. El error fue de consecuencias incalculables porque permitió el ascenso de Ciudadanos en toda España, no sólo Cataluña.


    La gracia de Barcelona precisamente respecto a Madrid, antes de que los medios empezaran a reclutar e integrar a colaboracionistas residentes en Cataluña era que como estabas excluido de todo, nadie te había colonizado. Lo horroroso ahora son esos articulistas negros en revuelta, iguales al patrón, saqueadores que quieren todo a toda costa.
    El objetivo es hacer desaparecer la vida violenta de Barcelona, esa que el podemismo no entendió. Y son esos buenos españoles que agarraron el oficio de victimas oficiales del Estado, afincados en Barcelona los grandes conservadores del momento, los primeros a los que hay que desenmascarar.
    Te dirán, ¿y para qué seguir en la inanición, solo, abandonado contra la Generalitat y el Gobierno, en martirio titánico?. En primer lugar, ya no sólo porque la gente te amará, sabiamente sino porque la resistencia es el único camino. Si una misión principal tienen los medios de engañar a las masas es frivolizar sobre la fuerza extraordinaria de la resistencia y el rechazo; de ocultar la evidencia de que una sola persona golpeando sobre un mismo clavo puede derribar una casa, de que cuatro miserables gatos pueden remover la conciencia de un país.
    El rechazo, para atraer, para funcionar, debe ser grande, no puntual y de detalle, no debe mendigar integración sino hacer perder los nervios, de la vergüenza, al rechazado.
    Esta gente, promovida, es simpática, se visten de amigos, son gentiles, "colaboran", por ir tirando o porque no es delito. En su papel de victimas oficiales del Estado sobre todo intentarán pintarrajear un Gobierno impotente ante los malvados individuos que conspiran contra el, escamoteando, no sabemos si a sabiendas, el poder absoluto de un Estado cuando arroja toda su voluntad sobre el tapete.


    Antes, "el catalán español" conseguía rechazar, con ayuda del valor y la conciencia así como de la prepotencia pujolista, esos intentos de reforma política catalana, situándose en un limbo y marginación política latente y viva. Pero ahora no, ahora se te echan encima estos predicadores -del mundo más corrupto del sistema, la enseñanza universitaria- , con sus sermones, sus prédicas, sus anatemas, y tú sientes que son amenazas. Sobre todo si eres del viejo mundo, de SantaColoma y tu hija era la más lista de la clase y la están reclutando con disfraces de snob, mientras piensas: ¿Qué separa del poder a esta tropa de intelectuales, sociólogos, expertos y periodistas de las intenciones más nobles?
    Las cosas suceden allí, y ellos miran allá. No paran de hablar de fascismo por aquí y fascismo por allá. Y yo no digo que no exista el fascismo. Yo les digo: si estamos en la montaña, dejad de hablarme del mar todo el santo día. El paisaje es otro. Dejad de cambiar todo el rato de discurso para no enfrentaos a la evidencia"
    Pasolini, ayer, el día que cumplía 95 tacos, después de los orujos, mientras un servidor apuntaba profusamente en Notas como buenamente podía.




Raúl Muniente

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